El cantante de Turf versionó el clásico de Oasis que jugadores e hinchas ingleses convirtieron en su himno mundialista. Pero lo hizo con una letra desbordante de argentinidad.
En las vísperas de uno de los enfrentamientos más cargados de historia, tensión y mística deportiva, la música ha vuelto a ocupar un lugar central en la identidad del hincha argentino. Este miércoles 15 de julio, el mundo se detendrá para presenciar una nueva edición del clásico entre Argentina e Inglaterra en el Mundial de Fútbol 2026. Sin embargo, la batalla psicológica y cultural comenzó mucho antes de que la pelota ruede, y el responsable no es otro que Joaquín Levinton, el carismático líder de Turf, quien ha ejecutado lo que desde aquí calificamos como una genialidad de “sabotaje cultural”.
La maniobra de Levinton consiste en una reapropiación audaz: tomar la melodía de Wonderwall, el himno definitivo del britpop compuesto para Oasis por Noel Gallagher de Oasis (y que la selección y los hinchas ingleses tomaron como propio), para transformarlo en un canto de motivación y esperanza para la selección argentina. Esta versión no es solo una traducción, es una transmutación de valores que utiliza la propia “arma” sonora del rival para vaticinar su derrota.
La letra de esta versión se aleja de la melancolía original de Oasis para golpear con la contundencia de la historia compartida entre ambas naciones. “Inglés, te digo que otra vez quedás afuera del mundial”, reza la primera línea, estableciendo un tono de confrontación directa y confianza deportiva. Levinton apela a la memoria colectiva al asegurar que, al igual que en México 86, Argentina volverá a imponerse en el campo de juego.
Lo que eleva a esta canción por encima de un simple cántico de cancha es su carga emocional y patriótica. La letra menciona explícitamente que el canto es “por las Malvinas, por nuestros caídos, por 40 millones de argentinos”.
Es aquí donde el “sabotaje” adquiere su dimensión más profunda: una melodía nacida en el corazón de Inglaterra es utilizada para honrar la soberanía argentina y la memoria de sus héroes. El estribillo, convertido en un mantra, repite “La mano de Dios”, invocando la protección eterna de “el Diego que nos guía desde el cielo” como para reafirmar que la selección no juega sola.
Este fenómeno viral coincide con un momento excepcional para Turf. Con más de dos décadas de trayectoria, la banda de Levinton atraviesa un presente que sus compañeros y él califican como “deslumbrante”, logrando conquistar a nuevas audiencias sin sacrificar la esencia que los convirtió en pilares del rock nacional.
La banda se encuentra promocionando su álbum-concepto Polvo de estrellas, una ambiciosa propuesta que busca revisitar sus grandes clásicos con una mirada contemporánea y colaborativa.
En este nuevo ciclo, liderado visualmente por el director Gonzalo Llamas Sebesta, Levinton se ha consolidado no solo como músico, sino como un entretenedor total, capaz de conducir formatos que simulan shows televisivos mientras reinventa el cancionero popular.
Es esta capacidad de juego y provocación la que le permitió ver en Wonderwall el vehículo perfecto para este mensaje mundialista.




