El reconocido comparsero y referente de Ará Berá habló en Radionord sobre la nueva comisión directiva, respaldó a Pucho Echavarría y reveló una situación de maltrato que, según contó, atravesó durante el último carnaval. También se refirió a su histórico lugar como portaestandarte y aseguró que quiere continuar participando de la comparsa.
Francisco “Pancho” Benítez es una de las figuras más reconocidas de la Comparsa Ará Berá y, en una entrevista con Radionord, habló sobre el presente y el futuro de la institución, la renovación de su comisión directiva y las dudas que surgieron en torno a su continuidad en determinados roles dentro del carnaval.
Benítez destacó especialmente la elección de Pucho Echavarría como nuevo presidente de Ará Berá y valoró que la conducción quede en manos de alguien con una trayectoria vinculada directamente al carnaval.
“Lo único que pude hacer es felicitarlo a Pucho. A mí me emociona cuando esos lugares tan importantes, como presidir una comparsa, los ocupa gente que sabe de carnaval porque transpiró la camiseta en el desfile”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la experiencia de Echavarría y aseguró que se encuentra muy conforme con la nueva conducción. “Pucho Echavarría es una de esas personas, así que estoy muy contento. Lo llamé, lo felicité y hablé con Andrea hace poco”, relató.
Sin embargo, el comparsero también planteó una situación que condiciona su inscripción para el próximo carnaval. Según explicó, durante el último desfile tuvo un fuerte cruce con Adrián Piasentini, quien estaba a cargo de las inscripciones y, de acuerdo con su relato, lo increpó por las plumas de su traje.
“Yo no sé si tengo ganas de inscribirme con la persona a la que pusieron a cargo, porque el año pasado tuve una situación muy horrible con esa persona”, manifestó.
“El problema fueron los tratos”
Contó que el episodio ocurrió luego de la primera noche del carnaval, marcada por el caos que atravesó Ará Berá y que provocó que la escuela de samba no pudiera actuar como estaba previsto.
“Terminábamos de desfilar con la desilusión que eso significaba y sin entender cómo había sido el tema. Escucho detrás mío ‘¡Pancho, Pancho!’ a los gritos desesperadamente”, relató.
Según su versión, Piasentini cuestionó el color de las plumas que llevaba en su traje. “Me dice: ‘Tus plumas son amarillas’. Le digo que sí, que en el diseño son amarillas. Saca un teléfono y me dice ‘mirá, son amarillas’”, recordó.
Benítez explicó que las plumas formaban parte del diseño realizado por su diseñador, Mauro Robin, y que finalmente decidió cambiarlas para poder continuar participando.
Pero aseguró que lo que realmente le molestó no fue el pedido, sino la manera en que se lo plantearon.
“Lo grave era el maltrato. Después me dice: ‘Si no cambiás esas plumas, no entrás más’. Quedé totalmente sorprendido, primero por la actitud y segundo por los modos”, señaló.
El comparsero contó que posteriormente recibió un mensaje de agradecimiento por haber cambiado las plumas. Su respuesta, según relató, fue contundente: “Vos no me tenés que agradecer, vos me tenés que pedir perdón”.
Benítez aseguró además que planteó la situación ante la comisión directiva de Ará Berá, aunque dijo desconocer si se tomó alguna medida al respecto.
“Yo cuestiono los tratos. Los tratos hay que cuestionarlos. No pueden ser así”, afirmó.
Y agregó: “Si es al revés, si es un comparcero el que le grita a un coordinador o dirigente, lo sancionan. Entonces, ¿cómo es el tema acá? ¿En qué lugar te parás vos para decirme ‘vos no vas a entrar más’?”.
A pesar del conflicto, fue categórico al hablar sobre su permanencia en Ará Berá.
“Voy a seguir entrando. No para que me maltraten. Si me quieren maltratar para que me vaya, están totalmente equivocados. Voy a resistir”, sostuvo.
Incluso aseguró que está dispuesto a dejar atrás lo ocurrido: “Voy a perdonar”.
El histórico comparsero también remarcó que su intención es continuar ocupando un lugar dentro de la comparsa y que no considera que un conflicto personal deba determinar su vínculo con Ará Berá.
También repasó su extensa relación con el estandarte y los diferentes roles que ocupó a lo largo de los años.
Recordó que comenzó vinculándose con la escuela de samba y que, desde 1995, integró un grupo de jóvenes que ingresaba delante de la formación para animar al público. Entre ellos estaban Alejandro Carvajal, Federico Gómez de la Fuente y Osvaldo Aires.
“Entrábamos adelante de la escuela de samba con un traje de la escuela, animando con un instrumento”, recordó.
Con el tiempo, aquel grupo se transformó en los banderilleros de la comparsa. Benítez recordó además que Osvaldo Aires recibió un premio Espíritu del Carnaval a partir de aquella experiencia, lo que ayudó a institucionalizar ese espacio dentro de Ará Berá.
Su vínculo con el estandarte se profundizó posteriormente. Durante las actuaciones de la escuela de samba, Benítez comenzó a llevar el estandarte de la comparsa, algo que, según recordó, era valorado especialmente por Ricardo Rasmussen.
“Él me decía: ‘Andá vos ahí adelante’. Y yo llevaba el estandarte de la comparsa con el traje de la escuela de samba en las actuaciones durante el año”, contó.
Con los años pasó a ocupar el lugar de portaestandarte, una posición de gran exposición dentro del desfile aunque, según explicó, no constituye un puesto competitivo formal.
“El puesto necesita más representatividad institucional”
Benítez explicó que Ará Berá tuvo históricamente portaestandartes con características físicas diferentes a las suyas y que su llegada significó también una transformación en la forma de ocupar ese lugar.
“Los que estuvieron antes que yo eran grandotes y corpulentos. Y hoy cambió su estilo: un bailarín pasó a ocupar ese puesto”, señaló.
También recordó que en distintos momentos intentó compatibilizar el estandarte con la actuación dentro de la comparsa, pero que en una oportunidad una dirigente le manifestó que necesitaban que continuara bailando.
El comparsero sostuvo que el lugar del portaestandarte no debería quedar reducido únicamente a la persona que lleva el elemento, sino que necesita una mayor identidad dentro de la institución.
“Me parece que a ese lugar le falta un poquitito más de representatividad institucional”, afirmó.
En otro tramo de la entrevista, reconoció que el portaestandarte, al igual que la apertura o la madrina de batería, es uno de los espacios de mayor exposición dentro de una comparsa.
“Todos van a querer hacer lo que yo haga. No lo digo con soberbia, digo que es así. La gente siempre quiere el puesto que vos tenés”, explicó.
“Yo ya hice absolutamente todo”
Consultado sobre qué sueño le queda por cumplir dentro de Ará Berá, Benítez sorprendió con una respuesta contundente.
“Ya hice absolutamente todo yo”, afirmó.
Para el referente, el estandarte incluso representó en algún momento una suerte de “jubilación” dentro del carnaval, porque tradicionalmente quienes ocupaban ese lugar lo dejaban cuando decidían retirarse.
Sin embargo, aclaró que no es su intención retirarse. “Yo quiero seguir entrando y divertirme”, sostuvo.
Y dejó en claro que, más allá de los cambios de conducción, los conflictos internos o las discusiones sobre los puestos, su vínculo con Ará Berá permanece intacto.
“Tengo grabado el rayo en mi corazón”, afirmó, en referencia al símbolo de la histórica comparsa.
Para Benítez, el desafío ahora pasa por encontrar un espacio en el que pueda continuar aportando su experiencia y su presencia dentro del carnaval, pero también por construir relaciones institucionales basadas en el respeto.
Su mensaje fue claro: quiere seguir siendo parte de Ará Berá, pero también pretende que su trayectoria y la de todos los comparseros sean acompañadas por un trato acorde al espíritu de una institución que lleva décadas marcando la historia del carnaval correntino.




