Evaluaciones educativas: Alertan sobre la falta de retroalimentación después de cada instancia

 En diálogo con Nord24, el profesor Facundo Constantino Feü analizó los exámenes PISA, Aprender y las pruebas de fluidez lectora. Sostuvo que la devolución a los estudiantes es el paso esencial que suele omitirse tanto en evaluaciones nacionales como en el día a día del aula.

En la actualidad, el sistema educativo argentino se encuentra atravesado por una multiplicidad de evaluaciones que miden el desempeño en distintos niveles y ámbitos. Desde las pruebas PISA y Aprender hasta los exámenes de fluidez y comprensión lectora, pasando por las evaluaciones internas de los institutos superiores de formación docente, la evaluación se consolidó como una herramienta central para conocer el estado de la enseñanza. En diálogo con Nord24, el profesor Facundo Constantino Feü recordó que también existen evaluaciones específicas destinadas a analizar cómo se forman a las y los futuros docentes, lo que demuestra la amplitud del fenómeno.

Sin embargo, el especialista puso el foco en un aspecto que considera fundamental y que frecuentemente queda en segundo plano: la retroalimentación. Según Feü, toda evaluación tiene un objetivo claro, pero lo verdaderamente decisivo ocurre después, en el momento de la devolución. Ese “después” es el espacio donde se le debe entregar al estudiante una respuesta sobre su desempeño, una instancia que muchas veces se soslaya tanto en las pruebas estandarizadas de alcance nacional como en las evaluaciones cotidianas del aula.

El docente advirtió que esta omisión ocurre incluso en las prácticas más frecuentes: trabajos prácticos, evaluaciones trimestrales o cuatrimestrales y el propio quehacer diario de la clase. En ese sentido, subrayó que la evaluación no es solo un número o una calificación, sino una “instancia recortada del proceso de enseñanza y aprendizaje” que conlleva nerviosismo, ansiedad y una fuerte carga emocional para quien la atraviesa. Por eso, ignorar la devolución implica desperdiciar una oportunidad clave para acompañar el crecimiento del estudiante.

Frente a este escenario, Feü enfatizó que el docente “le tiene que devolver, dar algo al estudiante que participó de esa instancia evaluativa”. Más allá de los resultados cuantitativos, la retroalimentación se convierte en un pilar indispensable para transformar la evaluación en un verdadero motor de aprendizaje, capaz de orientar, corregir y fortalecer el vínculo pedagógico en lugar de limitarse a clasificar.

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