El reconocido músico desató una fuerte controversia tras utilizar una dura metáfora sobre la violencia de género para defender la gestión de Javier Milei y pedir “paciencia” para su proyecto político.
La noche de Mirtha volvió a convertirse en el epicentro del debate político y social de la Argentina.
En esta oportunidad, el gran protagonista de la controversia fue el cantautor Alejandro Lerner, cuyas declaraciones sobre la realidad nacional y el rumbo del gobierno de Javier Milei generaron una inmediata ola de repudio y debate en las redes sociales.
El artista utilizó una cruda analogía vinculada al abuso sexual y la violencia de género para describir la historia política del país, lo que desató duras críticas por parte de los espectadores y usuarios de internet.
Durante la emisión del programa conducido por Mirtha Legrand en la pantalla de El Trece, los invitados debatían sobre la situación económica de los trabajadores y la necesidad de alcanzar acuerdos políticos a largo plazo para encauzar el rumbo del país.
Fue en ese contexto que Lerner intervino para reclamar continuidad en las políticas de Estado, pero su argumentación tomó un rumbo inesperado cuando recurrió a una polémica metáfora.
“Un país que quiere cambiar, si no le damos un poquito de tiempo, una continuidad de un proyecto de país. A mí me gustaría tener claro qué proyecto de país queremos”, comenzó reflexionando el músico sobre la importancia de sostener una dirección política.
De inmediato, lanzó la frase que se volvió viral y desató el enojo generalizado: “Un país que ha sido violado… Argentina es como una mujer abusada por nuestros propios dirigentes, los que nos tendrían que haber dado un servicio”.
La comparación, que según varios portales intentó alinearse al discurso oficialista del gobierno para justificar el ajuste económico y pedir paciencia, fue duramente cuestionada por intentar banalizar una problemática sumamente sensible como la violencia de género para explicar variables macroeconómicas y decisiones de política interna.
Lejos de moderar su discurso, el cantautor profundizó su descargo apuntando directamente contra la clase dirigente que administró la Argentina durante el último medio siglo.
Según explicó el propio Lerner en La noche de Mirtha, se había estado preparando especialmente para asistir al programa leyendo sobre historia nacional: “Empecé a estudiar cómo le fue a Frondizi y cómo qué pasaba con la Argentina, lo bajaron los militares; después vino Illia, lo bajaron los militares”.
A partir de esa revisión histórica, concluyó que la inestabilidad política impidió que el país prospere. “Ninguna de las personas que vinieron en los últimos 50 años nos pudieron dar el servicio que nosotros nos merecemos”, enfatizó Lerner, extendiendo su crítica también a la situación de los trabajadores y a la desidia estatal en áreas clave como la salud y la educación.
El músico cuestionó que, a pesar de que la Argentina cuenta con “los mejores médicos del mundo”, los sucesivos gobiernos no pudieron estructurar un sistema hospitalario de excelencia debido a la mala administración y la corrupción estructural.
“Es una hijaputez gigantesca”: indignación por la corrupción
Para Lerner, el principal problema que arrastra el país no es de índole cultural, sino estrictamente moral y administrativo. En este sentido, se explayó sobre cómo el desvío de fondos públicos minó la riqueza natural del territorio.
“El país es muy rico y, si no fuera tan rico, habría explotado hace muchos años”, aseguró, catalogando la situación de la economía nacional como “un barril sin fondo”.
Asimismo, el artista argumentó que “cuando la corrupción es estructural, después es peor porque se vuelve cultural”, ya que, según su visión, la sociedad termina asimilando e incorporando esas prácticas delictivas como algo normal en el día a día.
Al referirse concretamente al destino de los recursos nacionales, Lerner apuntó contra la malversación de fondos públicos: “Todo el dinero que se gastó en obra pública se la hayan afanado; sí, puede ser muy estructural, puede ser muy cultural, pero es una hijaputez gigantesca”.
Además, ironizó sobre la situación patrimonial de muchos exfuncionarios a quienes describió como “ricos monotributistas” que concentran la riqueza en lugar de distribuirla para mejorar los salarios de docentes y trabajadores.
A pesar de reconocer las profundas dificultades económicas que atraviesan los ciudadanos, Lerner insistió en la necesidad de acompañar el proyecto de Javier Milei.
Para el músico, sectores estratégicos como la agricultura, la minería y la explotación de litio representan una oportunidad de crecimiento, pero advirtió que para ver los resultados hace falta tolerancia social.
“Necesitamos tener mucha más paciencia”, soltó. “¿Mas paciencia?”, le preguntó la Chiqui. “Sí, más paciencia porque nos dejamos arruinar el país demasiado”, cerró el intérprete de Volver a empezar.
Esta postura fue leída por diversos sectores de la opinión pública como una defensa activa y militante de las ideas oficialistas.
La polémica analogía del artista no tardó en replicarse en las plataformas digitales, donde una abrumadora mayoría de usuarios salió al cruce de sus dichos.




