El mundo ya no solo lee las noticias: ahora, principalmente, las mira

El 77% de la población global consume noticias en video semanalmente, lo que refleja un cambio estructural hacia formatos audiovisuales en el ecosistema informativo.

El ecosistema global de medios de comunicación atraviesa una fase de profunda reconfiguración, marcada por la irrupción de tecnologías disruptivas y una creciente fragmentación en la dieta informativa de las audiencias. En este contexto, las personas dedican un promedio diario de cuatro a cinco horas a sus teléfonos inteligentes, un espacio donde la competencia por captar su atención es feroz.

Según datos del informe anual del Reuters Institute, 2026 se ha consolidado como un hito crítico en esta evolución: por primera vez, las redes sociales y las plataformas de video se han convertido en la principal vía de acceso a la información a nivel mundial, y alcanzan un promedio de uso del 54% en los mercados analizados.

Si se suma el consumo a través de chatbots de inteligencia artificial —que experimentó un salto del 7% al 10% en el último año—, el peso de los canales de terceros escala hasta el 56% del consumo total.

Esta denominada “plataformización” ha provocado modificaciones sostenidas en los hábitos de consumo. Desde el año 2020, la televisión tradicional ha retrocedido 13 puntos porcentuales (se sitúa hoy en el 52% de preferencia global), mientras que los sitios web y las aplicaciones de los propios medios se ubican en un 51%.

Sí hay un sostenido crecimiento de los contenidos vía streaming. Los formatos de video online se convierten así en el verdadero motor de crecimiento del ecosistema informativo, lo que redefine las reglas de alcance y monetización para toda la industria.

El avance del video online no se limita a una tendencia pasajera, sino que se ha consolidado de manera estructural en el plano global y regional. Actualmente, el 77% de la población mundial consume noticias en formato video cada semana.

Las plataformas de contenidos lideran la transformación audiovisual, encabezadas por YouTube, con un 34% de preferencia para informarse, seguidas por Instagram (26%) y la vertiginosa penetración de TikTok (20%), mientras que Facebook retiene un liderazgo general del 43%. tras revertir caídas previas. Paralelamente, el 27% de los usuarios globales utiliza ya las aplicaciones a la carta en sus televisores inteligentes para consumir información.

A nivel regional, la consolidación de la televisión conectada (connected TV o CTV) como canal de distribución es innegable. Según la cuarta ola del estudio de Comscore para América latina, el 60% de los usuarios digitales en seis mercados clave de la región consume contenidos mediante CTV. Este ecosistema está fuertemente dominado por los smart TV (95% de los accesos) y concentra a una audiencia joven-adulta altamente atractiva para los anunciantes, donde el 63% de los espectadores se sitúa en la franja de 25 a 44 años.

Frente a la proliferación de ofertas, la economía doméstica condiciona los hábitos: el 59% de los usuarios latinoamericanos de CTV manifiesta una clara preferencia por los modelos híbridos, gratuitos o basados en publicidad (Avod), priorizando estas alternativas sobre suscripciones costosas completamente libres de anuncios.

En Argentina, la adopción de tecnologías digitales es acelerada y los hábitos de consumo demuestran una notable convivencia multipantalla. El usuario local es un early adopter (usuario temprano) que busca flexibilidad; el 80% de los hogares suma la computadora como tercera pantalla a la dupla fundamental del televisor y el teléfono móvil, y un tercio de la población incorpora incluso una tableta como cuarto dispositivo.

En este entramado tecnológico, YouTube se erige como un coloso, con un alcance mensual del 89,2% de la población digital del país. Lo más revelador de este indicador es que el 51,7% del tiempo que los argentinos dedican a esta plataforma de video proviene de dispositivos de televisión conectada (CTV), con lo cual regresa el contenido digital al living de los hogares bajo lógicas totalmente interactivas. Este caldo de cultivo propició el surgimiento de una robusta industria local de canales de streaming nativos.

No obstante, la expansión de las plataformas de video on demand (VOD) pagas tropieza con las limitaciones de los ingresos familiares. Sólo la mitad de la población argentina (50%) cuenta hoy con alguna suscripción de streaming paga, con un promedio de dos abonos activos por usuario, una cifra que coincide con el promedio de dos a tres abonos registrado en mercados de mayor poder adquisitivo como Estados Unidos o Europa.

Esta barrera económica explica por qué la televisión de siempre resiste con vigor. Al medir el tiempo total de consumo audiovisual diario en todos los dispositivos, la televisión lineal se queda con el 60% del tiempo de reproducción, frente al 40% que captura el streaming.

Cuando el análisis se restringe exclusivamente al aparato físico del televisor en el hogar, la hegemonía es todavía más contundente: la televisión tradicional concentra el 77% del consumo, y deja al streaming el 23% restante. El televisor continúa siendo el rey de la casa, concentrando el 80% del tiempo diario de visualización total frente al 15% del móvil y el 5% de las computadoras y tabletas.

Esta convivencia e interpenetración de medios se complementa con la radio, un pilar cultural y sociológico entrañable en el país, que conserva un alcance diario del 60%, según datos de Ibope a nivel nacional.

La industria transita así hacia un ecosistema multipantalla y líquido, donde el control sobre los datos de la audiencia y la adaptabilidad de los contenidos serán los factores definitivos de supervivencia.

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