IA en el periodismo: Entre la adopción desigual, las barreras financieras y el desafío ético

En declaraciones a Radionord, el especialista Diego Craig analizó cómo los principales medios de la región integran la IA en sus redacciones, los condicionantes económicos de América Latina y la urgencia de transparentar su uso ante los lectores.

La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en el ejercicio periodístico avanza a ritmos y bajo criterios marcadamente heterogéneos en los medios de comunicación. Así lo señaló el especialista Diego Craig en diálogo con Radionord, al detallar cómo distintas empresas de la región abordan esta tecnología. Mientras que La Nación implementó un desarrollo propio denominado “Earl” de manera vertical en toda su redacción, La Tercera depende de decisiones directivas más que de acuerdos globales. Por su parte, Clarín se destaca por ser el único en fijar un marco ético explícito que exige la intervención humana y el rigor investigativo, mientras que en El Mercurio el uso de la IA queda a discreción de cada redactor como una herramienta de optimización sin un protocolo estandarizado.

Más allá de los matices editoriales, la adopción de estas herramientas en Latinoamérica enfrenta severas barreras estructurales. Craig remarcó que existe una brecha económica e hipertecnológica profunda respecto a los desarrolladores globales, lo que impide a las empresas de medios locales financiar entrenamientos profundos con bases de datos propias o contratar consultorías de gran envergadura. A este desfase financiero se le suman la falta de marcos regulatorios adaptados a la realidad regional y los temores de los trabajadores ante la automatización. No obstante, el especialista aclaró que el problema principal no radica en la falta de voluntad técnica, sino en la asimetría de capital para competir en esta carrera tecnológica.

En cuanto al impacto en la labor profesional, el análisis de Craig descarta un reemplazo del periodista en el corto plazo, posicionando a la IA como un aliado estratégico, especialmente en el periodismo de datos y de investigación. La capacidad para procesar grandes volúmenes de información en tiempo récord potencia la producción analítica, aunque advirtió que el riesgo de sustitución humana sí podría manifestarse en el periodismo de inmediatez o de consumo masivo. Para mitigar estas amenazas, enfatizó que la inteligencia artificial debe funcionar como un complemento guiado por el criterio periodístico, garantizando que la tecnología jamás supere la supervisión humana.

Craig puso el foco en la dimensión ética y en una omisión recurrente en el debate actual: la figura del lector. Ante la falta de protocolos de transparencia sobre cómo y en qué medida se emplea la IA en la elaboración de las noticias, las audiencias quedan desprovistas de herramientas para evaluar la génesis del contenido que consumen. El especialista concluyó que el gran desafío del periodismo local pasa por transparentar el uso de estas tecnologías en cada publicación, consolidando una alianza colaborativa entre la capacidad de procesamiento de la máquina y la ética e investigación del periodista.

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