La comediante habló con RadioNord antes de su presentación del miércoles 23 de septiembre en Corrientes. Adelantó que su espectáculo tendrá un momento especial por el Día del Comparsero, habló de la convivencia, las mujeres, su particular manera de transformar los dramas cotidianos en humor y confesó: “Tengo una destreza arriba del escenario que en la vida real no tengo”.
Dalia Gutmann tenía una cuenta pendiente con Corrientes. Varias veces estuvo cerca, incluso pasó por la ciudad, pero por diferentes circunstancias nunca había conseguido concretar una función en uno de sus escenarios más emblemáticos. Finalmente, la espera terminará este miércoles 23 de septiembre, cuando desembarque en el Teatro Oficial Juan de Vera con “No me calmo nada”, su espectáculo de stand up.
Y la fecha no podía resultar más correntina: coincidirá con el Día del Comparsero. Lejos de pasar por alto la celebración, la humorista reveló en diálogo con RadioNord FM 97.3 que está preparando algo especialmente pensado para la ocasión.
“Hace un montón, pero un montón, que quiero ir a Corrientes”, contó Gutmann durante la entrevista. Recordó que en distintas oportunidades actuó cerca de la provincia y que incluso aprovechó esos viajes para conocer parte de la ciudad. “Por diferentes motivos, el Teatro Vera estuvo un tiempo cerrado y no conseguía fecha. Justo conseguí el 23 y, como me enteré de que es el Día del Comparsero, va a haber una sorpresa al respecto”, anticipó.
Una sorpresa para los comparseros
Gutmann evitó revelar cuál será ese momento especial, aunque dejó algunas pistas cuando desde RadioNord le preguntaron si la sorpresa podía involucrarla directamente con el baile.
“Lo voy a dar todo”, respondió entre risas. Y enseguida apareció una inesperada confesión: hace años practica zumba en una plaza de su barrio de Colegiales, en Buenos Aires.
“Me gusta el baile. Obviamente no estoy a la altura de la comparsa, pero lo daré todo, como suele ocurrir. Por eso el show se llama ‘No me calmo nada’”, bromeó.
Así, además del espectáculo que viene recorriendo diferentes escenarios, la función correntina tendrá un agregado especialmente preparado para una jornada muy vinculada con la identidad carnavalera de la ciudad.
La vida cotidiana, pasada por el filtro del humor
“No me calmo nada” encuentra su materia prima en un territorio que Gutmann conoce de memoria: su propia vida.
La maternidad, la pareja, los vínculos familiares, las emociones, el paso del tiempo y aquellas pequeñas situaciones que puertas adentro pueden convertirse en verdaderos dramas aparecen luego transformadas en monólogos.
“Mi objetivo básico es que la gente venga con el humor que venga y se vaya mucho más contenta de lo que entró”, explicó.
La comediante definió la propuesta como un espectáculo “basado en hechos reales”, en el que habla de “la vida de madre, de esposa, de hija” y de situaciones íntimas que algunas veces provocan sufrimiento y otras felicidad, pero que sobre el escenario terminan convertidas en comedia.
Aunque buena parte del universo del espectáculo gira alrededor de las experiencias femeninas, Gutmann aseguró que los hombres también encuentran allí un lugar privilegiado.
“Hablo mucho del mundo de las mujeres, pero los hombres la pasan bomba cuando vienen porque se van con mucha datita fresca de primera mano”, señaló, al referirse a esas conversaciones y experiencias que habitualmente circulan entre mujeres.
“Bajale el IVA a la intensidad”
El propio título del espectáculo funciona casi como una declaración de principios.
Gutmann reconoció que esa intensidad no pertenece solamente al personaje que aparece sobre las tablas. “Soy muy manija”, admitió, y contó que suele rebelarse cuando escucha frases como “no se puede” o “no es el momento”.
“Soy medio capricorniana, hinchabola, perseverante e intensa. Quiero disfrutar y aprovechar la vida”, describió.
De esa personalidad también nació una frase de su marido, el conductor y humorista Sebastián Wainraich, que terminó incorporándose a su universo humorístico: “Bajale el IVA a la intensidad”.
Gutmann reconoce, sin embargo, que al llevar la realidad al escenario siempre agrega una cuota de exageración. “Todo está basado en hechos reales, pero con mucho IVA. Soy muy exagerada. No es un IVA del 21%, es un IVA del 46% tal vez”, ironizó.
Veinticinco años de convivencia y material inagotable
La pareja también ocupa un lugar importante dentro de “No me calmo nada”. Gutmann y Wainraich llevan 25 años juntos, una convivencia que inevitablemente alimentó numerosos monólogos.
Pero fuera del escenario, aclaró, sus carreras mantienen caminos bastante independientes.
“No es que somos fans de seguirnos todo. Nos queremos, me gusta mucho la carrera que hizo, su manera de encarar la vida y de ser padre, pero no estoy atrás de cada uno de sus proyectos ni él atrás de los míos”, explicó.
Para Gutmann, esa independencia también puede ser una de las claves de una relación extensa: “Cada uno tiene su vida bastante independiente del otro”.
Y ahí vuelve a aparecer la materia prima del stand up: aquello que podría ser motivo de discusión doméstica, preocupación o sesión de terapia puede terminar, después de pasar por su escritura, provocando una carcajada colectiva.
El público también escribe el espectáculo
Aunque Gutmann escribe sus propios monólogos, existe un coautor que cambia todas las noches: el público.
La humorista contó que acumula ideas en grabaciones, anotaciones y pequeños papeles hasta que finalmente se sienta a ordenar el material. Pero el texto nunca queda completamente cerrado.
“Muchas cosas las termino de escribir con el público durante el show. De repente arriba del escenario se me ocurre algo o alguno me dice algo y pienso: ‘Esto se lo choreo para siempre’”, contó.
También las historias de amigas y personas cercanas pueden terminar incorporadas a sus rutinas. La realidad proporciona el punto de partida; después llegan la exageración, el ritmo y la construcción humorística.
“Arriba del escenario tengo una destreza que en la vida real no tengo”
“No me calmo nada” tampoco se sostiene exclusivamente sobre la palabra. Quienes conocen el trabajo de Gutmann saben que sus espectáculos tienen un fuerte componente físico.
“Me gusta mucho poner el cuerpo, no solo la palabra”, explicó.
Incluso ella misma se sorprende por la energía que despliega durante las funciones. “Tengo una destreza arriba del escenario que en la vida real no tengo. Si llego a tirarme al piso como me tiro en el escenario, en mi vida real me quiebro toda”, lanzó entre risas.
Ese despliegue forma parte de una propuesta que busca generar la sensación de espontaneidad, aunque detrás exista un minucioso trabajo de escritura y ensayo.
Una pionera del stand up argentino
Gutmann pertenece además a la primera generación que impulsó el stand up en la Argentina durante los primeros años de este siglo.
Recordó que cuando comenzó, alrededor de 2003, 2004 y 2005, todavía resultaba extraño para muchos espectadores encontrarse con una persona sola sobre un escenario, sin personaje, gran vestuario ni escenografía.
“Al principio decían que era una moda, pero ya pasaron muchos años desde que se dijo que era una moda”, remarcó.
Dos décadas después, considera que una de las fortalezas del género continúa siendo su vínculo directo con el espectador. “Reírse siempre es un planazo”, resumió.
“Hace mucho que quiero ir a Corrientes”
Sobre el final de la charla con RadioNord, Gutmann volvió sobre ese deseo largamente postergado de actuar en la provincia.
Además del interés artístico, recordó especialmente las playas correntinas y se mostró sorprendida por considerarlas una especie de secreto que la provincia todavía conserva frente al turismo masivo.
Pero hubo otra característica que dijo asociar inmediatamente con Corrientes: la alegría.
Ahora tendrá finalmente la posibilidad de encontrarse con ese público. Será el miércoles 23 de septiembre en el Teatro Oficial Juan de Vera, con “No me calmo nada” y con una incógnita que recién se resolverá esa noche.
La propia Gutmann dejó la invitación y, especialmente, un mensaje para el público carnavalero: “Que no se lo pierdan. Será una noche inolvidable”.




