La adopción inclusiva representa un desafío tanto para los niños como para las familias adoptivas, donde la comprensión y la comunicación se convierten en pilares fundamentales.
La adopción inclusiva implica un desafío significativo tanto para los niños como para las familias adoptivas, donde la comprensión mutua y la comunicación son elementos clave. Edgardo Frutos, titular del Juzgado de Familia, Niñez y Adolescencia N° 5, explicó a Radionord que acompañar a un niño neurodivergente requiere aprender a adaptarse a su forma particular de comunicarse. “La inclusión no es unidireccional: el niño incluye al adulto de la manera en que desea comunicarse, y la familia debe aprender cómo entenderlo”, señaló.
El magistrado destacó que la interacción con niños en el espectro autista demanda preparación específica. “Tuve que informarme, leer material especializado y consultar a profesionales del autismo. La comunicación debe ser concreta, puntual y guiada por el adulto; no se puede divagar ni usar chistes con sentido figurado”, afirmó Frutos, agregando que incluso los equipos judiciales requieren capacitación para atender estos casos correctamente.
Frutos subrayó la importancia de reconocer las necesidades particulares de cada niño. Algunos requieren terapia, acompañamiento constante o una forma distinta de ser escuchados, lo que no debe verse como una limitación, sino como la necesidad de comprender que su universo es diferente al de los adultos. Según el juez, adoptar esta perspectiva permite que la experiencia inclusiva sea enriquecedora y transformadora para todos los involucrados.
Además, el titular del juzgado remarcó que los niños neurodivergentes enseñan a los adultos a ser pacientes y precisos en la comunicación. “Este nene puede manifestar lo que le gusta, lo que le molesta y cuáles son sus pasiones, pero necesita que las preguntas sean concretas y específicas. La interacción se construye día a día y requiere esfuerzo consciente”, concluyó, resaltando que la adopción inclusiva genera aprendizaje profundo tanto para el niño como para la familia y los equipos judiciales.




