Fotógrafo y reportero gráfico, comparsero, comunicador social, artesano y referente histórico de Ará Berá, Miguel Maccarini Cigersa falleció este miércoles en Corrientes. Sobreviviente de la tragedia de Las Flores de 1978, dedicó buena parte de su vida a preservar y transmitir la historia del carnaval. Su gran amigo Edgardo Gagliardone recordó una relación de más de seis décadas, nacida al ritmo de la Escuela de Samba del Rayo.
El carnaval correntino está de luto. Este miércoles 30 de septiembre falleció Miguel “Tano” Maccarini Cigersa, una figura cuya vida quedó atravesada por la fotografía, la comunicación, el arte y, fundamentalmente, por su profunda pertenencia a Ará Berá. La noticia de su muerte comenzó a conocerse durante la jornada y generó pesar entre comparseros y referentes de la cultura local.
Hablar del Tano implica recorrer varias décadas de la vida cultural de Corrientes. Estuvo detrás de una cámara registrando noches de carnaval, pero también fue protagonista de aquello que fotografiaba. Fue comparsero, comunicador, artesano, hombre de radio y uno de los integrantes de una generación que conservó historias fundamentales de la fiesta.
También fue sobreviviente del accidente de Las Flores de 1978, una de las páginas más dolorosas de Ará Berá y del carnaval correntino. Aquella experiencia lo acompañó durante el resto de su vida y lo convirtió en una de las voces que insistieron en mantener viva la memoria de quienes no regresaron.
Una amistad que comenzó en los años 60
Entre las despedidas apareció el recuerdo de Edgardo Gagliardone, uno de sus grandes amigos, con quien Maccarini compartió más de seis décadas de historias.
La amistad había comenzado en los años 60, cuando ambos eran jóvenes y el carnaval empezaba a ocupar un lugar central en sus vidas.
Maccarini había dado sus primeros pasos en Araberacitos, dentro de lo que entonces se denominaba Escuela de Samba, y posteriormente se incorporó a la formación de Ará Berá.
En aquellos tiempos aprender samba era muy diferente. Los integrantes se reunían en distintos lugares, colocaban discos de música brasileña y escuchaban una y otra vez los ritmos para intentar reproducirlos con caixas, redoblantes, surdos, cuicas y otros instrumentos.
De aquellas reuniones, ensayos y noches de carnaval surgió una amistad que atravesaría prácticamente toda la vida.
Gagliardone recordó a aquella Escuela de Samba de Ará Berá como una formación extraordinaria, prácticamente imbatible, nacida en buena medida del entusiasmo de jóvenes que aprendían escuchando y experimentando.
Las Flores, una herida que nunca cerró
La historia de Maccarini quedó inevitablemente ligada al 23 de septiembre de 1978.
Ese día, una delegación de Ará Berá sufrió el trágico accidente de tránsito ocurrido en la provincia de Buenos Aires cuando regresaba de una gira. Ocho integrantes de la delegación perdieron la vida. Años después, esa fecha sería establecida por ley provincial como Día del Comparsero.
Miguel Maccarini estuvo allí y sobrevivió.
Una crónica publicada inmediatamente después de la tragedia ya mencionaba a Maccarini entre los integrantes que habían participado de la última presentación de Ará Berá antes del viaje fatal.
La tragedia acompañó a aquella generación para siempre.
Maccarini nunca dejó que el paso del tiempo borrara a sus compañeros. En 2019, durante la presentación de la Semana del Comparsero, sostuvo que para los araberaceros el aniversario de Las Flores no representaba una jornada de celebración, sino de “recordación y reflexión”. También advertía entonces sobre la necesidad de cuidar el enorme potencial cultural del carnaval de Corrientes.
Del Rayo a Samba Show y siempre de regreso al carnaval
A comienzos de la década del 80, Maccarini también formó parte del movimiento de históricos integrantes de Ará Berá que participaron de la experiencia de Samba Show.
Gagliardone recordó que aquella apertura reunió a Juan Beltrán García y numerosos comparseros provenientes del Rayo, en medio de diferencias que existían por entonces con la conducción institucional.
Sin embargo, para muchos de ellos la identidad araberacera nunca desapareció.
El carnaval siguió siendo durante décadas el punto de encuentro de aquellos amigos que habían comenzado tocando samba cuando eran prácticamente adolescentes.
Una cámara que documentó décadas de carnaval
Paralelamente, la fotografía se convirtió en la profesión de Maccarini y en otra manera de contar Corrientes.
Durante años estuvo junto a las avenidas y corsódromos buscando con su cámara el instante preciso. Su trabajo terminó formando parte de la memoria visual de diferentes épocas del carnaval.En 2017 fue homenajeado junto con los fotógrafos y reporteros gráficos Raúl Villalba, José “Pepito” Molina González, Luis Romero y Ricardo Elías, en reconocimiento a su trayectoria y al aporte realizado al registro histórico de las imágenes de la fiesta.
Había una particularidad en la mirada del Tano: no fotografiaba un mundo ajeno.
Conocía desde adentro los sonidos de una batería, los nervios antes de ingresar a la avenida, los códigos de los comparseros y las historias que existían detrás de cada desfile. Era fotógrafo y protagonista de una misma fiesta.
La Cofradía del Rayo nació entre dos amigos
Uno de los capítulos más significativos de la amistad entre Maccarini y Gagliardone comenzó lejos de la avenida: en una tribuna del Club San Martín.
Gagliardone tenía una extensa relación con la institución deportiva y, cuando San Martín comenzó a competir a nivel nacional, ambos solían concurrir juntos a los partidos.
En 2010, durante uno de aquellos encuentros, apareció una preocupación: Ará Berá estaba a punto de cumplir 50 años y había que hacer algo para reunir a quienes habían construido su historia.
De aquellas conversaciones nació la Cofradía del Rayo.
La convocatoria adquirió una dimensión inesperada. Para el cincuentenario de 2011 llegaron a reunir alrededor de 400 antiguos integrantes y una importante cantidad volvió incluso a desfilar con la comparsa.
Las redes sociales de la época registraron la emoción de aquellos históricos comparseros por regresar a la avenida durante las Bodas de Oro de Ará Berá.
Años después, continuaba trabajando para preservar esa memoria. En 2021 integró junto a Gagliardone y otros históricos la comisión organizadora del homenaje por los 100 años de Juana Zulema Volpe de Rasmussen, “Mamá Zulema”, figura fundamental en el nacimiento de Ará Berá.
La radio, otra de sus grandes pasiones
El Tano también fue comunicador social y hombre de radio.
Condujo “Arte Nuestro” en Radio Sudamericana, un espacio dedicado a difundir la actividad cultural y abrir los micrófonos a sus protagonistas.
Su preocupación por la comunicación del carnaval trascendía el programa radial. En jornadas destinadas a debatir sobre la fiesta llegó a estar a cargo de una exposición titulada “La responsabilidad de los medios como hacedores del carnaval”, reflejo de la importancia que otorgaba al papel de los comunicadores en la construcción y preservación de la celebración.
El arte también estaba en sus manos
La creatividad de Maccarini no terminaba en la fotografía ni en la radio.
Fue también un reconocido artesano dedicado a la metalistería, trabajando con chapa galvanizada, bronce, cobre y alpaca.
Realizó escudos heráldicos, reproducciones de motocicletas antiguas y uniformes históricos del Ejército Argentino, entre otras piezas. Sus obras combinaban trabajo manual e investigación histórica.
En actividades culturales llegó a ser presentado como Miguel Maccarini, representante de la “metalistería mesopotámica”, y participó del grupo Arte Nuestro.
Nieto de Nity Cigersa, el arte también venía de familia
Su relación con la cultura tenía además una profunda raíz familiar.
Miguel era hijo de Terencia “Pupa” Cigersa de Maccarini y nieto de Nity Cigersa, histórica precursora de la danza clásica en Corrientes.
Nity se había formado en La Scala de Milán y, después de instalarse en la región, desarrolló una intensa tarea en la enseñanza de la danza. En 1940 fundó en Corrientes la Academia Corrientes, cuya conducción posteriormente quedó en manos de su hija Pupa.
El arte, de alguna manera, atravesó generaciones en la familia.
Italia y otro proyecto compartido con Gagliardone
La amistad entre Maccarini y Gagliardone tampoco quedó limitada al carnaval.
Ambos compartieron su interés por las raíces italianas, participaron de espacios relacionados con la colectividad y fueron parte de la creación de la Asociación Familia Piamontesa de Corrientes.
Hasta las últimas semanas, Maccarini seguía involucrado en esos proyectos. Había aceptado integrar como tesorero una nueva comisión que se encontraba en proceso de conformación.
Gagliardone recordó que uno de sus últimos encuentros ocurrió precisamente en ese ámbito y que entonces había advertido un importante deterioro físico en su amigo.
Poco después llegó la noticia que nadie quería recibir.
Se fue una parte de la memoria del carnaval
Resulta difícil encerrar la historia de Miguel Maccarini en una única definición.
Fue fotógrafo y reportero gráfico, pero también estuvo delante de aquello que tantas veces retrató. Fue comparsero, sobreviviente de Las Flores y referente histórico de Ará Berá. Fue comunicador y hombre de radio. Fue artesano. Fue uno de los impulsores de la Cofradía del Rayo y trabajó durante décadas para que las nuevas generaciones conocieran la historia de quienes habían construido el carnaval antes que ellas.
Y fue también el amigo con el que Edgardo Gagliardone compartió más de 60 años de historias: desde aquellos discos brasileños escuchados para aprender samba hasta los partidos de San Martín; desde las noches de Ará Berá hasta la creación de la Cofradía; desde el carnaval hasta sus raíces italianas.
La despedida de Gagliardone condensó la dimensión personal de una pérdida que también pertenece a la cultura correntina: su deseo de que Miguel finalmente descansara en paz.
Con el “Tano” se fue uno de los hombres que todavía podían contar en primera persona buena parte de la historia moderna del carnaval correntino.




