Llega a Corrients el thriller psicológico que convierte una habitación en una pesadilla

La obra escrita por Ira Levin desembarcará el viernes 16 de octubre en el Teatro Oficial Juan de Vera, en el marco de su décima temporada en Argentina. Con Silvia Kutika, Fabio Aste, Tania Marioni y Adrián Lázare, la puesta celebra este año sus 1.000 funciones en el país y propone un inquietante juego en el que nada es exactamente lo que parece.

Una habitación detenida en el tiempo. El retrato de una joven muerta. Dos desconocidos que hacen un pedido aparentemente inocente. Y una mujer que, después de atravesar una puerta, comenzará a dudar incluso de su propia identidad.
Con esos elementos, “El cuarto de Verónica” construye un perturbador laberinto psicológico que llegará a Corrientes el próximo viernes 16 de octubre, a las 21, en el Teatro Oficial Juan de Vera. La producción argentina transita su décima temporada y en 2026 alcanza las 1.000 funciones, un hito destacado por la producción y el Instituto de Cultura de Corrientes. Instituto de Cultura de Corrientes
La puesta está protagonizada por Silvia Kutika, Fabio Aste, Tania Marioni y Adrián Lázare, quien además tiene a su cargo la dirección, traducción y producción general. La música original pertenece a Martín Bianchedi y el vestuario a Fer Cuellar.

Del autor de “El bebé de Rosemary”
Uno de los datos que potencian el atractivo de la obra está detrás de su autor. “El cuarto de Verónica” —“Veronica’s Room” en su título original— fue escrita por Ira Levin, creador de historias que se convirtieron en referencias del suspenso psicológico, entre ellas Rosemary’s Baby y The Stepford Wives. También fue autor de Deathtrap, otra de sus reconocidas piezas teatrales. Ira Levin
La obra se estrenó en Broadway el 25 de octubre de 1973 en el Music Box Theatre de Nueva York, bajo la dirección de Ellis Rabb. La producción original estuvo encabezada por Eileen Heckart, Arthur Kennedy, Regina Baff y Kipp Osborne.
A diferencia de un policial tradicional, Levin construyó una historia donde el principal interrogante no pasa solamente por descubrir qué ocurrió, sino por determinar quién es realmente cada personaje y hasta dónde puede confiarse en aquello que se está viendo.
El propio sitio dedicado a la obra de Ira Levin define la pieza como un drama psicológico atravesado por cuestiones como la manipulación de la realidad, la represión y la pérdida de certezas sobre la propia identidad. Además, la acción se desarrolla prácticamente en tiempo real durante una sola noche.

Una invitación que abre la puerta a la pesadilla
La historia comienza cuando Susan, una joven que está cenando con su novio, es abordada por una amable pareja de ancianos.
Los desconocidos quedan impactados por su extraordinario parecido con Verónica, una joven fallecida muchos años atrás en la casa donde ellos trabajan como cuidadores.
El pedido parece sencillo: quieren que Susan los acompañe hasta la antigua mansión para observar un retrato y comprobar por sí misma aquel parecido.
Susan acepta.
Pero cruzar la puerta de aquella casa será mucho más sencillo que encontrar la salida.
Lo que comienza como una curiosidad se transforma progresivamente en una experiencia perturbadora. La habitación de Verónica se convierte en el centro de un juego de identidades, manipulaciones y revelaciones donde cada nueva respuesta abre un interrogante todavía más inquietante.
Uno de los mayores atractivos de la pieza reside precisamente allí: contar demasiado significaría revelar el mecanismo sobre el que Ira Levin construyó buena parte del suspenso.

Una habitación donde nada es lo que parece
La escenografía tiene un protagonismo fundamental desde la concepción original de la obra.
La acción transcurre en una habitación de una casa situada aproximadamente a media hora de Boston. En el montaje de Broadway de 1973, el diseño escénico de Douglas W. Schmidt obtuvo el Drama Desk Award y la actriz Regina Baff recibió una nominación al Tony como actriz de reparto.

El propio Levin contó que la génesis de la historia surgió a partir de una imagen que no podía quitarse de la cabeza: un hombre y una mujer ingresando a una habitación con los muebles cubiertos, mientras una joven esperaba en la puerta y otro muchacho permanecía detrás de ella. A partir de aquella escena inicial necesitó alrededor de un año y medio para construir la historia. Ira Levin
Esa habitación termina funcionando casi como un quinto personaje. El espacio encierra a los protagonistas, altera las certezas del espectador y convierte objetos aparentemente cotidianos en piezas de un rompecabezas psicológico.

Diez temporadas y 1.000 funciones en Argentina
La versión que llegará a Corrientes atraviesa en 2026 su décima temporada y celebra las 1.000 representaciones en Argentina. Según la información difundida oficialmente para la presentación en el Vera, la producción argentina destaca además la circulación internacional de la pieza y la considera una obra de culto dentro del género de suspenso.
A lo largo de esta trayectoria, la puesta recibió reconocimientos en categorías como mejor obra, libro, dirección, actriz y actriz de reparto.
Su vigencia más de medio siglo después de su estreno original puede explicarse, en buena medida, por el mecanismo que propone Ira Levin: el público sabe únicamente aquello que sabe Susan. Cuando ella comienza a desconfiar de quienes la rodean, la platea queda atrapada en la misma incertidumbre.
Y allí está el verdadero juego de El cuarto de Verónica: entrar resulta fácil. Descubrir qué está ocurriendo detrás de esa puerta será otra historia.

Entradas y función
“El cuarto de Verónica” se presentará el viernes 16 de octubre, a las 21, en el Teatro Oficial Juan de Vera, San Juan 637. Las entradas se encuentran disponibles en la boletería del teatro, de lunes a sábado de 9 a 13 y de 17 a 21, y a través de la plataforma Wee!pas.

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