El reconocido actor dialogó con Radionord sobre la exitosa comedia que llegará al Teatro Oficial Juan de Vera el sábado 10 y domingo 11 de octubre, con tres funciones. Destacó el talento de sus compañeros, recordó personajes que marcaron distintas generaciones de la televisión argentina y reflexionó sobre los límites del humor: “El humor se termina cuando el otro no la está pasando bien”.
Hay obras de teatro que provocan sonrisas, otras que despiertan carcajadas y algunas que consiguen algo bastante menos frecuente: que el público interrumpa la función para aplaudir una situación cómica. Según Esteban Prol, eso es precisamente lo que sucede con La Cena de los Tontos, la exitosa comedia que desembarcará este fin de semana en Corrientes.
En diálogo con Radionord, el actor compartió su entusiasmo por una producción que lleva casi dos temporadas conquistando espectadores y que llegará al Teatro Oficial Juan de Vera con tres funciones: el sábado 10 de octubre a las 21 y el domingo 11 a las 19 y 23.
“Estamos muy agradecidos por la respuesta de la gente. Es maravilloso que el público invierta su tiempo, sus ganas y quiera venir. Honestamente, es una fiesta. La gente se ríe mucho y aplaude. No es común una obra en la que se diviertan tanto”, aseguró.
La versión argentina de la célebre comedia del dramaturgo francés Francis Veber reúne a Martín Bossi, Gustavo Bermúdez y Laurita Fernández, entre otros destacados intérpretes, bajo la dirección de Marcos Carnevale.
Para Prol, uno de los secretos del éxito reside en la particular química que se produce entre los protagonistas y en la capacidad de transformar cada representación en una experiencia diferente.
Una cena donde los inteligentes pueden terminar siendo los verdaderos tontos
La historia parte de una premisa tan cruel como disparatada: un grupo de hombres que se consideran sofisticados e inteligentes organiza cenas a las que invita a personas que juzga ridículas, con el único propósito de burlarse de ellas.
Los invitados desconocen las verdaderas intenciones de sus anfitriones. Creen que participarán de una reunión amistosa, cuando en realidad se convierten en protagonistas involuntarios de una competencia para determinar quién consiguió llevar al personaje más extravagante.
“Es una cena de un grupo de snobs, de aquellos vivos que se creen muy inteligentes y muy cancheros. Buscan gente para invitarla, los convencen de manera muy amable, pero secretamente se están riendo todo el tiempo de ellos”, explicó Prol.
En la versión que llegará a Corrientes, el actor reveló que existe incluso un premio para quien consiga al invitado considerado más tonto: un viaje a Río de Janeiro.
El personaje interpretado por Gustavo Bermúdez cree haber encontrado al candidato perfecto, encarnado por Martín Bossi, un hombre apasionado por construir sorprendentes maquetas utilizando fósforos.
“Él siente que es un artista y lo vive así, inocentemente, fanático de su arte. Lo cuenta con tanta pasión que es muy gracioso. Pero no quiero revelar demasiado, porque hay detalles que Martín cuenta de una manera extraordinaria”, adelantó.
Lo que comienza como una burla aparentemente inofensiva termina convirtiéndose en una sucesión de situaciones inesperadas, donde las certezas de quienes se consideran superiores empiezan a derrumbarse.
“Cuando uno se cree mejor que el otro, superior o más vivo, a veces termina siendo el más tonto. La obra tiene esa dualidad y está tan bien escrita que la gente sigue la historia y la disfruta muchísimo”, señaló.
“Si el otro la pasa mal, eso no es humor”
Más allá de las carcajadas, La Cena de los Tontos propone una mirada crítica sobre las relaciones humanas, los prejuicios y la facilidad con la que las personas suelen juzgar a los demás.
Durante la entrevista, Prol reflexionó sobre los cambios que experimentó el humor desde la década del noventa hasta la actualidad, especialmente a partir de la irrupción de las redes sociales.
“Creo que cambiaron muchas cosas, por suerte para bien. Pero también se perdió mucho contenido desde el humor, la ironía y el sarcasmo. Hoy uno tiene que tener cuidado con qué cuenta y cómo lo cuenta, porque muchas veces una frase descontextualizada puede interpretarse como una verdad”, expresó.
El actor sostuvo que el humor debe conservar su capacidad crítica, aunque sin perder de vista la sensibilidad de quienes participan de una situación.
“Para mí, el humor se termina cuando el otro no la está pasando bien. Si el otro la pasa mal, eso no es humor. A mí me gusta reírme primero de mí mismo y que la situación sea graciosa”, afirmó.
En ese sentido, destacó que la obra invita a cuestionar la costumbre de etiquetar a las personas a partir de una primera impresión.
“Nadie es lo que parece y siempre es mucho más de lo que se ve. Uno necesita resumir a la gente cuando la conoce, pero para mí ese es un grave error”, reflexionó.
La espontaneidad de Martín Bossi y las tentaciones sobre el escenario
Uno de los momentos más divertidos de la conversación llegó cuando Prol describió lo que ocurre entre los actores durante las funciones.
El intérprete destacó especialmente la creatividad de Martín Bossi y su capacidad para incorporar situaciones espontáneas sin perder el hilo de la historia.
“Martín es tan talentoso, tiene tantos colores como actor, que de repente suceden cosas por única función. Se le ocurre algo en ese momento y realmente es maravilloso”, comentó.
Esa libertad interpretativa genera, en ocasiones, situaciones difíciles de controlar incluso para sus propios compañeros.
“Yo no remo tentadas por contrato. Yo toco la partitura, soy un gentleman. Ahora, me corriste un poquito y me hiciste reír, fumátela, porque yo me tiento de lo que puede llegar a hacer el otro”, bromeó.
Prol también destacó el trabajo de Guillermo Arengo, con quien comparte algunas de las situaciones más desopilantes de la segunda parte de la obra.
“Lo adoro, es un actor tremendo. Se da una situación tan genial con Guillermo que realmente disfruto muchísimo. Espero poder guardar esta obra filmada para recordarla con el amor con el que la estoy viviendo”, confesó.
De Montaña Rusa a Floricienta: un actor que atraviesa generaciones
La entrevista también permitió recorrer algunos momentos de la extensa trayectoria televisiva de Esteban Prol, quien protagonizó producciones que marcaron a diferentes generaciones de espectadores.
Desde Montaña Rusa, uno de los grandes éxitos juveniles de los años noventa, hasta Floricienta, donde interpretó a Lorenzo, su carrera incluye personajes que permanecen en la memoria del público.
“Es lo lindo de haber hecho programas tan populares. Viene la mamá que vio Montaña Rusa, viene la hija que vio Floricienta y ahora está viendo Floricienta con su hija chiquita”, relató.
El actor contó que todavía lo sorprende encontrarse con espectadores que lo identifican por trabajos muy diferentes, como Dulce Amor, Cablín o la recordada serie Todos contra Juan.
Precisamente, recordó con afecto su participación en esta última producción, donde interpretaba una versión ficcional y exagerada de sí mismo.
“Era utilizar esta ficción de ser Esteban Prol en otra realidad. Quedó en el inconsciente colectivo esto de que yo vivía en un auto. Son cosas que la gente recuerda con mucho cariño”, expresó.
Para el actor, esa diversidad de personajes constituye uno de los aspectos más gratificantes de su profesión.
Su otra pasión: la música
Además de su trayectoria como actor, Prol desarrolla una faceta artística vinculada con la composición musical.
Durante la conversación con Radionord reveló que se encuentra grabando sus propias canciones y preparando un espectáculo que combina música y narración.
Se trata de Canciones para llegar a destino, una propuesta que presentará el 21 de octubre en Córdoba, donde las composiciones funcionan como banda sonora de una historia narrada sobre el escenario.
“Siempre me gustó la música y siempre me rodeé de buenos músicos. En realidad, tengo más amigos músicos que actores”, contó entre risas.
Con humildad, definió su participación musical como un espacio de experimentación y disfrute personal.
“Yo juego a la música. Compongo, toco, pero los buenos son los músicos que me acompañan”, señaló.
“El paisaje más lindo de la Argentina es el propio argentino”
Consultado sobre su relación con Corrientes, Prol recordó que conoce buena parte del país gracias a sus numerosas giras teatrales.
Esta será su cuarta gira nacional, una experiencia que le permitió descubrir escenarios, paisajes y públicos muy diferentes.
Sin embargo, al momento de elegir aquello que más lo conmueve de sus viajes, no mencionó un lugar geográfico.
“Una de las cosas más maravillosas que tiene este país, el paisaje más lindo que tiene la Argentina, es el propio argentino”, expresó.
Y agregó: “El argentino es un ser amable, solidario. Es un placer cruzarme con gente tan amorosa. Tiene como un aura especial, algo natural”.
Esa relación con el público es, precisamente, uno de los motivos por los que disfruta tanto de las giras y del contacto que se produce después de cada representación.
“La gente nos espera a la salida, nos sacamos fotos, charlamos. Siempre con tanta amorosidad y generosidad. Eso demuestra que está dando resultado el trabajo que hacemos”, destacó.
Tres funciones para disfrutar de una comedia que invita a reír y pensar
El regreso de La Cena de los Tontos a los escenarios argentinos recupera una obra estrenada originalmente en Francia en 1993 y que también tuvo exitosas adaptaciones cinematográficas y teatrales.
La versión francesa dirigida por el propio Francis Veber llegó al cine en 1998 con el título Le Dîner de Cons, mientras que Hollywood realizó una adaptación en 2010, Dinner for Schmucks, protagonizada por Steve Carell y Paul Rudd.
En Argentina, la historia ya había tenido recordadas versiones protagonizadas por Guillermo Francella y Adrián Suar.
La actual producción, según Prol, ofrece una identidad propia gracias a la dirección de Marcos Carnevale y al trabajo de un elenco que consigue mantener viva la comedia en cada función.
“Lo que hace Martín, lo que hace Gustavo, lo que hace Laurita es maravilloso. La obra está tan viva que cada función es única”, aseguró.
Antes de despedirse de Radionord, el actor volvió a destacar la respuesta del público y anticipó lo que podrán encontrar los espectadores correntinos.
“En pocas obras me pasó que la gente aplauda situaciones y momentos tan especiales. El ritmo de carcajadas y aplausos que tiene esta obra no recuerdo haberlo vivido de esta manera. Es una bendición estar en ella”, concluyó.




