Barreras sociales: La desinformación, el obstáculo más profundo para la inclusión

Soledad González, madre de gemelos con parálisis cerebral, describió en declaraciones a Nord24 cómo el desconocimiento y el miedo de los adultos generan una separación que antecede a cualquier barrera física.

“La desinformación y el desconocimiento de las personas en general, de la sociedad común, el no saber cómo encarar una situación en la que se presenta un niño con discapacidad en una plaza, en un cumpleaños infantil, en una reunión familiar, la gente le huye a ese vínculo”, relató González, quien es madre de Álvaro y Julián, gemelos con parálisis cerebral. Contó que los adultos suelen apartar a sus hijos: “Los papás le dicen: ‘No le mire, no le moleste’, como que a los niños con discapacidad no hay que molestarlos o invadirlos”. Sin embargo, sostuvo que la reacción natural de los niños es otra: “Los niños preguntan, quieren saber, y hay que contestarles y tomar con naturalidad una situación que lamentablemente se va a seguir viendo”.

González fue contundente al identificar el principal obstáculo: “La mayor barrera es la desinformación, el miedo, el límite que ponen los adultos sobre todo”. Aclaró que las barreras de accesibilidad —rampas, veredas, juegos integradores— son graves, pero quedan en segundo plano cuando la desinformación interpone una distancia directa entre un niño con discapacidad y uno sin discapacidad. “Todo eso pasa a segundo plano cuando los adultos empiezan por poner una barrera entre un niño con discapacidad y un niño sin discapacidad”, afirmó.

La madre subrayó que la enseñanza debe partir del respeto: “Se enseña siempre primero desde el respeto a las diferencias, que todas las personas somos distintas, que existen distintos tipos de personas con diferentes situaciones y condiciones. Si se aborda el tema desde el respeto, el amor y la empatía, se van a lograr cosas a futuro”. Y cerró con una definición que resume su perspectiva: “La inclusión de los niños con discapacidad empieza desde la libertad. Si existen barreras, no puede existir libertad de vivir, de jugar. Los niños con discapacidad también merecen sentirse libres como todo el resto de los niños”.

Scroll al inicio