Valentín Yankelevich contó la violencia que vivió tras la muerte de Romina Yan

El piloto de Turismo Carretera rompió el silencio sobre el maltrato que él y su hermano Franco vivieron por parte de su padre Darío Giordano, y la ayuda que recibieron de Gustavo Yankelevich.

A 16 años del fallecimiento de Romina Yan, su hijo Valentín Yankelevich rompió el silencio sobre la violencia física y psicológica que sufrió durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano.

En diálogo con Tatiana Schapiro para Infobae, el joven de 23 años relató los traumáticos episodios que vivió junto a su hermano Franco tras perder a su madre cuando tenía 7 años.

A raíz de los maltratos cotidianos y tras ser escuchados por su familia materna, Valentín y su hermano se mudaron con su abuelo, el productor Gustavo Yankelevich, quien tras denunciar la situación obtuvo la custodia legal de ambos.

Años más tarde, el joven adoptó el apellido materno y dejó de llamar “papá” a Giordano. Su desgarrador relato motivó un emotivo mensaje de su abuelo en redes sociales y la adhesión de numerosas figuras del espectáculo.

“Eran golpes, gritos, maltrato”: los detalles del calvario
Al recordar su niñez, Valentín detalló que la violencia comenzó a los 9 o 10 años. “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar. Ahora, las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno”, expresó.

Sobre las agresiones, describió: “Era constante. Sabía que no tenía escapatoria. Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, ‘tomá, comé’”.

Asimismo, reflexionó sobre el daño verbal: “Lo que a mí me ha dicho él no se lo he escuchado decir a nadie en toda mi vida… viendo en retrospectiva mucho de ese daño psicológico a veces hiere más adentro que un golpe”.

En esa línea, remarcó lo difícil de afrontar este maltrato por parte de quien debía protegerlos: “Más allá de los golpes y la violencia, la persona que supuestamente nos tenía que cuidar después de perder a nuestra mamá… Era todo durísimo. Era habitual, todos los días. Sobre todo el maltrato, el denigrar constantemente a tus propios hijos”.

En un primer intento por pedir ayuda, los hermanos acudieron a sus abuelos paternos, pero la respuesta obtenida los dejó indefensos. “A las primeras personas que les contamos lo que estaba pasando en mi casa fue a nuestros abuelos paternos. Les contamos. Su respuesta fue: ‘Su papá está pasando un mal momento también, sepan entender’”, recordó Valentín.

Ante eso, expresó su impotencia: “¿Qué tengo que entender? Tengo 10 años y mi papá me caga a palos. Es ilógico. Y ahí empezás a sentir que no hay salida, que estás condenado a vivir en esta situación”.

El refugio en su abuelo
Valentín explicó que guardó silencio durante años para resguardar la causa judicial y proteger a su hermana menor, Azul, quien vivió con Giordano hasta radicarse en Estados Unidos.

“Yo le pedí a mi abuelo que cuente lo que estaba pasando, y él justamente por querer proteger el proceso judicial me dijo que tenía que tener paciencia. Y también por mi hermana… no queríamos que tuviera estas reacciones y estas situaciones de violencia con ella. Entonces, por muchos años callamos”, sostuvo.

Separarse de su hermana menor fue un proceso doloroso: “Fue duro al principio. Para ella fue muy duro. Siempre nos entendió, siempre supo por qué nos fuimos. Pero al principio cuando ella era muy chiquita sentía que la habíamos dejado sola digamos. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular”.

Frente al maltrato, encontró refugio en Gustavo Yankelevich, quien los retiraba del colegio a almorzar. “Se dio cuenta de que estaba pasando algo grave. Nosotros le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó. Él fue la primera persona que nos escuchó”, remarcó.

El emotivo respaldo de Gustavo Yankelevich
Tras la entrevista, su abuelo publicó una foto junto a sus nietos con un afectuoso mensaje: “Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla… Tienen toda mi admiración. ¡Los amo!”.

A 16 años de la partida de la actriz, sus tres hijos han consolidado sus propios caminos profesionales.

Franco Yankelevich, el mayor de los hermanos, eligió el mundo del arte, la música y la actuación. Con una activa presencia en redes sociales y un perfil con reconocimiento mediático, desarrolló su carrera artística en la industria del entretenimiento.

Por su parte, Valentín volcó su pasión al automovilismo deportivo. Su recorrido lo llevó a debutar profesionalmente en marzo de 2025 dentro del Turismo Carretera, categoría en la que compite actualmente a sus 23 años.

En tanto, Azul Yankelevich, la menor, optó por mantener un perfil bajo alejado de los medios de comunicación. Tras finalizar la secundaria, emigró a los Estados Unidos y se radicó en California, donde cursa estudios universitarios en negocios en Chapman University.

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