Inflación: Los servicios registran incrementos anuales cercanos al 50%

El economista, Lavih Abraham, analizó en declaraciones a Radionord el impacto de la inflación en los hogares, la caída del consumo y el atraso de los ingresos frente al aumento de las tarifas.

El economista Lavih Abraham advirtió que el aumento de los servicios esenciales por encima de los bienes de consumo masivo está reduciendo el dinero disponible de las familias y profundizando la caída del consumo. En declaraciones a Radionord, señaló que mientras los bienes registran incrementos anuales cercanos al 33%, los servicios se ubican alrededor del 50%. Entre los principales factores mencionó las subas de la electricidad, el gas, el agua y el transporte público. “Aumentaron, insisto, mucho más los servicios que lo que aumentan los bienes”, sostuvo, y explicó que el mayor peso de las tarifas en los presupuestos familiares deja menos recursos para otros gastos cotidianos.

Abraham también alertó sobre la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y jubilados, cuyos ingresos, según su análisis, no acompañaron la evolución de los precios. De acuerdo con sus estimaciones, el poder de compra de la población cayó entre 8 y 10 puntos porcentuales respecto de 2023, mientras que en el caso de los empleados públicos la pérdida se ubicaría entre el 20% y el 25%, según la jurisdicción. El economista vinculó esta situación con el deterioro del consumo y cuestionó el impacto social del ajuste estatal. “Lo que hay acá es un Estado que abandona su población, un Estado que se olvida de su población y la deja a merced del mercado”, afirmó, al advertir que el deterioro de los servicios públicos también obliga a muchas familias a destinar más dinero a salud y educación privadas.

En relación con la inflación, el especialista cuestionó el enfoque económico del Gobierno nacional y sostuvo que los precios continúan en niveles elevados pese a la desaceleración registrada frente al escenario de 2023. Según planteó, la inflación anual se mantiene desde hace aproximadamente un año y medio en torno al 32% o 33%, por lo que consideró insuficiente comparar los resultados actuales únicamente con los registros extraordinarios de aquel año. “Hace un año y medio que la inflación está estancada”, remarcó. Además, señaló que la política oficial se concentra principalmente en los aspectos monetarios, sin abordar, a su entender, otros factores históricos, económicos y contractuales que inciden en la formación de precios.

Abraham sostuvo que reducir la inflación desde niveles extremadamente altos resulta menos complejo que llevarla desde registros moderados a valores todavía más bajos. En ese sentido, cuestionó la falta de herramientas adicionales para consolidar una desinflación sostenida y consideró que la estrategia oficial deposita demasiadas expectativas en los resultados de largo plazo. “No hay ningún tipo de política antiinflacionaria”, afirmó, en referencia a lo que considera una ausencia de medidas integrales para atacar las causas del fenómeno. Sus declaraciones se centraron en el impacto de la inflación sobre los ingresos, el consumo y la capacidad de las familias para afrontar los gastos esenciales, en un contexto en el que las tarifas y los servicios absorben una proporción creciente del presupuesto mensual.

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