Salud mental: Más de 1.000 millones de personas en el mundo conviven con una afección

La licenciada en Psicología, Mayra Caldeira (MP.956)advirtieron que el estrés crónico y la depresión aumentan el riesgo de dolencias físicas como diabetes o problemas cardíacos.

“La salud mental se da en un proceso continuo y complejo que cada persona experimenta de una manera diferente en un momento dado”, señalÓ la especialista, al remarcar que “un conjunto diverso de factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales pueden combinarse para proteger la salud mental o también sofocarla”. Aunque la mayoría de las personas son resilientes, advirtieron que quienes están expuestas a circunstancias adversas corren un mayor riesgo de desarrollar una afección.

El impacto es global: según la Organización Mundial de la Salud, más de 1.000 millones de personas en el mundo tienen una afección de salud mental. Los profesionales subrayaron que la conexión entre cuerpo y mente es determinante, ya que “el estrés crónico, la ansiedad o la depresión aumentan el riesgo de sufrir problemas físicos como diabetes, dolencias cardíacas o accidentes cerebrovasculares”. Además, remarcó que el equilibrio mental ayuda a tomar mejores decisiones, establecer vínculos sanos y ser más productivo en el trabajo o el estudio.

En Argentina, la situación en 2026 está marcada por un aumento en las demandas de atención, un crecimiento de las problemáticas asociadas al consumo problemático y al uso de pantallas, y reformas normativas en curso. Frente a ese escenario, la profesional insistió en la necesidad de dejar atrás el estigma: “Aunque cada vez más personas se enfrentan a problemas de salud mental, la gran mayoría no busca ayuda debido al estigma, que crea vergüenza, miedo, duda, aislamiento e incomprensión”.

Para combatirlo, recomendó naturalizar la consulta tal como se hace ante un dolor físico, porque “las enfermedades mentales pueden ser más complejas, pero pueden tratarse igual que la diabetes o la hipertensión”. Destacaron además que el estigma muchas veces nace de uno mismo y que reconocer un problema “no es un signo de debilidad, por el contrario, es un signo de fortaleza”. También aconsejó hablar con los seres queridos, no sufrir en soledad y denunciar el estigma cuando haya oportunidad, para cerrar con una frase de Aaron Beck: “Si cambias la forma de pensar, cambias la forma de vivir”.

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