Nathalia Rodríguez habló de su salida de Ará Berá. “Había muchas manos en el plato y alguien tenía que tomar las decisiones”

La exdirectora artística de Ará Berá repasó su trayectoria en la comparsa, reveló detalles de los desencuentros internos que precipitaron su renuncia después del exitoso espectáculo “Grito Sagrado” y analizó la propuesta artística para el Carnaval 2027.

En una extensa entrevista con Radionord, defendió el protagonismo de los comparseros, cuestionó la falta de profundidad de algunas temáticas y aseguró que el secreto del carnaval está en la música, la identidad y la pasión popular.

Nathalia Rodríguez es una de las figuras que dejaron una huella profunda en la historia artística de Ará Berá. Coreógrafa, creadora y exdirectora artística de la comparsa del Rayo, fue protagonista de algunas de las puestas más recordadas del carnaval correntino. Su regreso al equipo creativo con “Grito Sagrado”, una propuesta que consiguió una extraordinaria conexión con el público, marcó una etapa especial en su trayectoria. Sin embargo, poco después de aquella consagración, decidió alejarse de la conducción artística.

En Radionord, habló de los motivos de aquella decisión, las diferencias que existieron dentro del equipo de trabajo, su relación con el músico Guillermo “Guille” Morales y los desafíos que enfrenta actualmente el carnaval de Corrientes.

También compartió su mirada sobre la temática que Ará Berá prepara para 2027, dedicada al universo cinematográfico, y dejó una reflexión sobre la necesidad de recuperar espectáculos que, además de deslumbrar visualmente, transmitan historias capaces de emocionar y hacer reflexionar al público.

Su salida de Ará Berá. Los desacuerdos detrás de una decisión difícil
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó cuando Rodríguez fue consultada sobre los motivos por los que decidió no continuar al frente del equipo artístico, después de una temporada en la que la comparsa había conseguido importantes triunfos.

La exdirectora explicó que las dificultades no estuvieron relacionadas con el resultado artístico, sino con el funcionamiento interno y la manera en que se tomaban las decisiones.

“Yo creo que no era pelea, porque había cosas que se decían atrás. Para mí, con Guille era todo un teléfono cortado”, expresó, al recordar los desencuentros que se produjeron durante la preparación del espectáculo.

Rodríguez consideró que muchas situaciones se originaron en comentarios y versiones que circulaban entre los integrantes del equipo.

“Llegó un punto en que, cuando convenía, yo era la directora y cuando no convenía se decidían otras cosas”, señaló.

En ese sentido, defendió la necesidad de establecer responsabilidades claras dentro de cualquier producción artística.

“Yo soy verticalista para la responsabilidad y para las decisiones. Está bien que haya una mesa redonda, una comisión, pero alguien tiene que tomar una decisión y tiene que seguirse una sola línea”, sostuvo.

Según explicó, la participación de demasiadas personas en las definiciones terminó generando desencuentros que afectaron el clima de trabajo.

A pesar de esas dificultades, aseguró que durante toda la temporada mantuvo un objetivo prioritario: conseguir que Ará Berá volviera a ocupar un lugar protagónico.

“Yo tenía un objetivo y seguí laburando. Pero eso tampoco es sano. Dije: bueno, esto se va a ir ordenando. Y eso no sucedió ni siquiera ganando”, reconoció.

La exdirectora también manifestó que llegó un momento en el que las discusiones internas parecían tener más importancia que los propios logros del espectáculo.

“Yo decía: ‘Estamos ganando, logramos esto’. Y seguíamos en el enrosque”, recordó.

Finalmente, confirmó que presentó formalmente su renuncia el 15 de mayo, antes de realizar un viaje que ya tenía programado.

“Yo renuncié antes. Llevé la nota y hablé con el actual presidente”, aclaró, descartando que su alejamiento hubiera sido consecuencia de aquel compromiso personal.

Rodríguez admitió que la decisión fue dolorosa, especialmente por el vínculo emocional que mantiene con la institución.

“Siempre va a ser difícil porque es mi alma”, afirmó.

Grito Sagrado. El espectáculo que despertó al gigante
Uno de los pasajes más emotivos de la conversación estuvo dedicado a “Grito Sagrado”, el espectáculo que significó su regreso a la conducción artística de Ará Berá.

Para Rodríguez, aquella producción representó mucho más que un proyecto exitoso. Fue la oportunidad de recuperar una conexión especial entre la comparsa, sus integrantes y el público.

“Grito Sagrado para mí es una historia aparte. Fue importante no solo por el regreso”, expresó.

La exdirectora explicó que la propuesta buscó trascender los recursos visuales y apoyarse en historias cotidianas, emociones colectivas y símbolos profundamente arraigados en la sociedad.

“Todo pasa por la música para mí, por esta magia de contagiar a tu hinchada y poder conectar”, aseguró.

Como ejemplo mencionó la repercusión que tuvo la representación del Gauchito Gil, uno de los momentos más recordados de aquella puesta.

“Nosotros sabíamos lo que proponíamos, pero nunca creímos, nunca yo me imaginé el impacto que iba a causar”, confesó.

También recordó las discusiones que se produjeron durante el proceso creativo por la incorporación de determinadas escenas, entre ellas una referencia a los soldados de Malvinas.

Según relató, algunos integrantes consideraban que ese contenido podía resultar difícil de trasladar a un espectáculo de carnaval. Sin embargo, Rodríguez insistió en mantenerlo.

Para la artista, ese tipo de decisiones fueron fundamentales para conseguir que el público se identificara emocionalmente con la propuesta.

Al recordar aquella etapa, reivindicó el trabajo colectivo, aunque también destacó la importancia de contar con una conducción definida.

“Yo quería que Ará Berá gane y sabía la responsabilidad que era despertar al gigante que es mi comparsa. Y lo hice, con un gran equipo, con gente que cree. Pero alguien tiene que llevar la bandera”, manifestó.

Su relación con Guille Morales y la defensa de la música en vivo
Durante la entrevista también se refirió a los desacuerdos con Guillermo Morales, uno de los protagonistas musicales de Ará Berá.

Rodríguez aseguró que, más allá de las diferencias, siempre defendió el papel de la música y de los músicos dentro del espectáculo.

“Yo fui la primera que le dije: ‘Guille, yo quiero la banda dentro’. Soy la más loca que quiere volver a la orquesta que Ará Berá tenía y que todo sea en vivo”, recordó.

Incluso reveló que llegó a evaluar alternativas escenográficas para incorporar a los músicos de una manera más visible.

Contó que, después de presenciar un espectáculo en Buenos Aires, propuso instalar una estructura elevada que permitiera ubicar allí a la orquesta. Sin embargo, el costo de la realización obligó a descartar aquella posibilidad.

También explicó que algunas decisiones estuvieron condicionadas por las dificultades técnicas y los tiempos de ensayo disponibles en el anfiteatro.

Sobre la historia de “Grito Sagrado”, aclaró que el personaje central era un niño que soñaba con convertirse en cantante de Ará Berá y que encontraba en Morales una figura de admiración.

La historia culminaba con el encuentro entre ambos y la posibilidad de concretar ese sueño.

Rodríguez sostuvo que las diferencias personales nunca modificaron su convicción sobre la importancia de la música en vivo.

“Para mí es mucho más valioso todo en vivo. Es más trabajo, totalmente”, aseguró.

Ará Berá 2027. Elogios a la puesta cinematográfica, pero dudas sobre el concepto
Consultada sobre la presentación de “Ará Berá es cine”, realizada en el Teatro Oficial Juan de Vera, Rodríguez reconoció que no pudo asistir y que su evaluación se basó exclusivamente en los fragmentos que observó posteriormente.

Por esa razón, aclaró que prefería ser prudente antes de emitir una opinión definitiva.

“Yo soy del vivo. Si voy a opinar, me gustaría haber estado ahí”, explicó.

No obstante, destacó la elección del teatro como escenario para presentar la temática y valoró los recursos visuales utilizados.

“Lo que vi de escenario me encantó”, afirmó, aunque reconoció que la presentación no le permitió comprender completamente cuál será el desarrollo del espectáculo.

“A veces un creativo quiere mostrar mucho y por ahí no transmite realmente lo que quiere decir. Yo personalmente no entendí el concepto del tema como puesta”, manifestó.

Y agregó: “Como presentación de tema me quedé ahí medio sin saber qué voy a ver”.

Respecto del protagonismo que tendrán Charly Valenzuela y Luchi Ojeda, consideró acertada la decisión de contar con personajes que conduzcan el relato.

“Es necesario siempre contar una historia y que haya alguien que lleve el hilo conductor. Eso me parece genial. Lo van a hacer muy bien porque son profesionales”, sostuvo. Recordó que ese recurso narrativo ya había sido utilizado en anteriores producciones de Ará Berá, porque permite organizar las distintas escenas y facilitar la comprensión del espectáculo.

“Ará Berá es popular. Ará Berá pide el pueblo”
Uno de los conceptos que Rodríguez reiteró durante la entrevista fue la necesidad de preservar la identidad popular de la comparsa.

“Ará Berá es una comparsa muy especial, es una comparsa demasiado grande”, expresó.

La artista recordó que durante muchos años el equipo artístico trabajó bajo una premisa fundamental: todos los integrantes que participaban del desfile debían tener también un lugar dentro del show.

“El que entraba al corso entraba al show. No había ninguna negociación”, recordó.

Según explicó, aquella filosofía obligaba a diseñar coreografías y desplazamientos capaces de integrar a una enorme cantidad de comparseros, incluso cuando el traslado de los espectáculos al anfiteatro planteó nuevas dificultades.

“Yo quiero ver un show de comparsa, no quiero ver un show musical”, afirmó, al defender la presencia de los bailarines y la participación colectiva por encima de una propuesta concentrada exclusivamente en figuras individuales.

También recordó que su decisión de dejar de bailar estuvo relacionada con la necesidad de observar el espectáculo desde afuera, corregir detalles y evaluar el resultado con una mirada semejante a la de un jurado.

Para Rodríguez, el trabajo artístico debe responder a tres objetivos simultáneos: motivar a los comparseros, entusiasmar a la hinchada y convencer al jurado.

“Ará Berá es popular. Ará Berá pide el pueblo”, insistió.

Sus tres espectáculos preferidos y una reivindicación de la música propia
Al repasar sus años de trabajo artístico, Rodríguez eligió tres producciones que ocuparon un lugar especial en su trayectoria.

Mencionó “Súper Ará Berá”, de 2007, por su carácter disruptivo y por haber presentado una propuesta diferente de lo que se venía realizando.

También destacó el espectáculo del Bicentenario, de 2009, por su contenido emotivo y su conexión con la identidad popular de la comparsa.

Finalmente, eligió “La Revolución”, de 2014, una puesta que recordó especialmente por su estética, sus texturas y su propuesta musical.

Sobre aquella producción, subrayó que el repertorio había sido creado especialmente para Ará Berá.

“Yo estoy absolutamente de acuerdo con eso. Ojalá que todos creen sus propias músicas. Para mí eso es lo que te distingue”, expresó.

Según explicó, las canciones originales generan una identificación que difícilmente pueda conseguirse con repertorios ajenos.

“Puede ser un samba, puede ser una marcha, pero que sea de tu comparsa, porque ahí la gente tiene esta cuestión de pertenencia”, sostuvo.
Una crítica a las temáticas actuales. “Me gustaría que el carnaval tenga profundidad”
Al analizar las propuestas que preparan Ará Berá y Sapucay para 2027, Rodríguez consideró que ambas pueden ofrecer espectáculos atractivos, aunque planteó una preocupación sobre la orientación temática del carnaval correntino.

La exdirectora sostuvo que le gustaría encontrar propuestas que trasciendan la sucesión de personajes y cuadros visuales para abordar contenidos históricos, sociales o culturales de mayor profundidad.

“Me encantaría que el carnaval tenga una profundidad que te lleve mucho más trabajo, más estudio”, afirmó.

En ese sentido, mencionó como referencia las temáticas desarrolladas por las escuelas de samba de Río de Janeiro y por comparsas de otras ciudades argentinas.

También recordó su experiencia como jurado en Concordia, donde quedó particularmente impactada por una propuesta vinculada con la historia y la identidad de una comunidad afrodescendiente.

Para Rodríguez, el desafío no consiste únicamente en ofrecer un espectáculo bello, sino en construir una historia capaz de permanecer en la memoria del público.

“Que a vos te quede algo, que digas: ‘Mirá qué tema innovador, que nos voló la cabeza’. Hasta puede perder, pero que te quede”, reflexionó.
Las figuras del carnaval. La pasión por encima de la perfección
Otro de los temas abordados fue la evolución de las figuras individuales, especialmente las bailarinas que ocupan lugares destacados dentro de las comparsas.

Rodríguez valoró el crecimiento técnico que experimentó el samba y reconoció la preparación de las nuevas generaciones, aunque advirtió sobre el riesgo de que la búsqueda de perfección termine desplazando la espontaneidad.

“Si hay algo que distingue al carnaval es eso. Y si hay algo que yo extraño y que se ha perdido es que todo quiere estar tan perfecto que se perdió esa solista o figura que salga a dejar todo por su comparsa”, expresó.

La exdirectora consideró que el sentimiento de pertenencia es tan importante como la capacidad técnica.

“Si te olvidaste un corte, pero sacás la comparsera del alma, te juro que va a ser un mejor papel”, aconsejó durante la conversación.

También defendió que las figuras más representativas sean personas comprometidas con la institución y capaces de transmitir su identidad.

“No soy tan señora traje y belleza. Yo quiero que vos me muestres y me digas: ‘Che, acá llegó Ará Berá’”, señaló.

El futuro de Ará Berá y una convicción. “Nadie es imprescindible”
Hacia el final de la entrevista, Rodríguez reflexionó sobre el presente de la comparsa y los triunfos conseguidos después de su alejamiento.

Lejos de atribuirse un protagonismo excluyente, consideró que la continuidad de los resultados demuestra la fortaleza institucional y artística de Ará Berá.

“Se despertó el gigante. Es ni más ni menos lo que yo dije. Acá no es que se va Nathalia, se va fulano. ¿Cuándo vamos a entender eso? Nadie es imprescindible, pero alguien tiene que despertarlo”, expresó.

Aseguró que, cuando decidió renunciar, estaba convencida de que la comparsa podía continuar por el camino iniciado.

“Yo estaba segura de que iba a ganar. Ya todo el mundo estaba con esa fuerza y el camino estaba abierto”, recordó.

Su reflexión final dejó planteado uno de los grandes desafíos que, desde su experiencia, enfrenta el carnaval correntino: encontrar el equilibrio entre el crecimiento técnico, la espectacularidad visual, la creatividad y la identidad popular.

Para Nathalia Rodríguez, el verdadero valor de una comparsa no reside solamente en la calidad de sus trajes, sus coreografías o sus escenografías. Está, fundamentalmente, en la capacidad de emocionar a su gente, defender su música y convertir cada presentación en una experiencia colectiva.

Una convicción que resume buena parte de su historia dentro de Ará Berá y que volvió a expresar durante su paso por RadioNord: el carnaval necesita artistas, organización y creatividad, pero, sobre todo, necesita comparseros capaces de dejar el alma por sus colores.

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