El docente Facundo Constantino advirtió a la Redacción de Radionord que el ausentismo escolar en Corrientes llega al 95% los días de lluvia.
El ausentismo en el nivel secundario se ha consolidado como la principal preocupación de los directivos en Argentina debido a sus efectos en el rendimiento y la deserción. Según un reciente informe de Argentinos por la Educación, la inasistencia crítica subió siete puntos en dos años: el 51% de los estudiantes del último año admitió haber faltado 15 días o más hasta octubre de 2024. Este fenómeno, que no distingue estratos socioeconómicos, muestra una tendencia alarmante donde quienes antes faltaban poco ahora integran escalas de ausentismo crónico, con provincias como Buenos Aires y CABA liderando el ranking nacional con picos de hasta el 66%.
En este contexto, el docente Facundo Constantino advirtió en declaraciones a la Redacción a Radionord sobre la naturalización de este problema en Corrientes, donde factores culturales y climáticos profundizan la crisis. Constantino señaló que existe un marcado desapego familiar en la obligación de garantizar la presencialidad, situación que se agrava drásticamente ante las inclemencias del tiempo. “Cada vez que llovizna o llueve, hay entre un 90% y 95% de ausencia estudiantil”, afirmó el profesional, remarcando que estas faltas generan un vacío pedagógico irrecuperable y convierten al clima en una excusa recurrente para el abandono temporal.
Asimismo, el análisis puso el foco en las contradicciones reglamentarias del sistema, que el docente califica como una “flexibilización extrema”. A pesar de exigirse un mínimo de asistencia del 75%, los periodos de compensación de fin de año permiten que alumnos con faltas crónicas y sin trabajos aprobados acrediten materias en solo dos semanas. Este esquema plantea un serio dilema ético y pedagógico: se cuestiona si este breve lapso garantiza una comprensión real de los contenidos disciplinares o si simplemente responde a una estrategia del sistema para facilitar la promoción estadística por encima del aprendizaje efectivo.
Constantino subrayó que la educación depende de responsabilidades compartidas donde la presencialidad debe acompañarse de predisposición del alumno y calidad docente. Ante la carencia de un sistema de información nacional unificado, instó a las autoridades locales a generar estadísticas provinciales serias que identifiquen los factores reales de la inasistencia. El diagnóstico es claro: sin un compromiso conjunto entre familias y un sistema que deje de normalizar la ausencia, la calidad educativa enfrentará un desafío estructural difícil de revertir en el corto plazo.




