En Radionord, el Dr. Juan José Neiff, magíster en Ecología Acuática Continental y referente en Ciencias Naturales, analizó la complejidad de los fenómenos meteorológicos actuales y brindó una perspectiva histórica sobre la variabilidad del clima.
Neiff explicó que la marcada oscilación térmica —con mañanas de 16°C y tardes que alcanzan los 35°C— y la falta de homogeneidad espacial en las lluvias (chaparrones en Capital mientras en Paso de la Patria no cae una gota) son rasgos intrínsecos de nuestro clima. “El clima no está cambiando; el clima es así, es muy variable”, sentenció el especialista.
Según el experto, estas fluctuaciones se inscriben en ciclos periódicos vinculados a la energía solar. Cuando la radiación aumenta, se eleva la temperatura de los océanos, especialmente en el Pacífico ecuatorial, generando una mayor evaporación de agua que luego se traslada a los continentes en forma de precipitaciones.
El regreso de “El Niño” y el fantasma de las inundaciones
El doctor confirmó que nos encontramos ante el inicio de un nuevo periodo del fenómeno de “El Niño”, un ciclo irregular que puede durar desde 9 meses hasta tres años. Neiff recordó antecedentes históricos de gran impacto, como las inundaciones de 1982-83 y las de 1997-98, periodos donde la superficie de Corrientes llegó a estar cubierta de agua en más de un 30%.
“El fenómeno ya comenzó a manifestarse con días más nublados y temperaturas matutinas más elevadas que el promedio de la última década”, señaló. Respecto a lo que se espera para los próximos meses, advirtió:”Vamos a tener mayor frecuencia y cantidad de lluvias a partir de mayo. Seguramente en el verano tendremos inundaciones y periodos de anegamiento en los campos”.
Esta demora en el impacto directo se debe a que las masas de aire cargan primero las altas cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, tardando varios meses en trasladar ese caudal hacia nuestra región.
La escala histórica y el rol del hombre
Consultado sobre el impacto de la actividad humana y el calentamiento global, Neiff mantuvo una postura cauta y basada en la paleoclimatología. Afirmó que el cambio climático ha existido desde que la Tierra tiene atmósfera, impulsado por ciclos astronómicos de radiación solar.
Prudencia ante las alarmas sanitarias
Neiff pidió prudencia frente a los informes que vinculan directamente los fenómenos climáticos con brotes de enfermedades como el dengue o la leptospirosis. Si bien reconoció que a mayor cantidad de agua hay más humedales y, por ende, más mosquitos, aclaró que la relación no es lineal ni automática. “Hay que ser prudentes; a veces ocurren y a veces no”, concluyó, instando a mantener las medidas de prevención habituales pero sin caer en alarmismos.




