Alquileres: el 60% de los inquilinos recurre a endeudamiento o ahorros para sostener gastos 

Matías Araujo, integrante de la Fundación Tejido Urbano, advirtió en diálogo con la Redacción de Radionord sobre el creciente nivel de endeudamiento de los hogares inquilinos en Argentina y puso el foco en la dificultad para sostener el costo de vida más allá del pago del alquiler.  

Según explicó, el análisis de la entidad no se limita a la capacidad de pago mensual, sino a la sostenibilidad económica de las familias en un contexto de ingresos deteriorados. 

En ese marco, señaló que desde 2022 se observa un aumento sostenido en el uso de estrategias financieras para afrontar gastos. Mientras que ese año el 46% de los inquilinos recurría a mecanismos como el uso de ahorros o endeudamiento, en 2025 esa cifra trepó al 60%. Inicialmente predominó el “desahorro”, pero con el tiempo se evidenció un agotamiento de esa capacidad, dando paso a un mayor uso del crédito. 

Araujo detalló que, desde 2024, creció el acceso a préstamos bancarios y financiamiento a través de tarjetas, con un incremento de seis puntos porcentuales, pasando del 12% al 18%. También se expandieron alternativas informales o fintech como Mercado Pago, utilizadas especialmente por sectores con menor acceso al sistema financiero tradicional. “Cuando se llega al alquiler, aparece un punto crítico”, resumió. 

El especialista explicó que, si bien la oferta de alquileres mostró cierta mejora, el problema central se trasladó a los ingresos: el costo de vida aumentó por encima de los salarios, lo que profundizó la presión sobre los hogares. En ese contexto, advirtió sobre un proceso de empobrecimiento y “desgranamiento” de la clase media, que destina una porción cada vez mayor de sus ingresos a la vivienda. 

Finalmente, Araujo alertó que esta situación responde a un problema estructural de largo plazo. “Hoy los inquilinos están consumiendo por encima de sus ingresos y sin posibilidad de incrementarlos”, afirmó. Además, remarcó que la falta de acceso al crédito, la informalidad laboral y el encarecimiento de servicios básicos agravan el escenario, dificultando la planificación y afectando incluso aspectos sociales y de salud en los hogares. 

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