Crisis social: 3 de cada 4 chicos dependen de comedores para comer

El pediatra Roberto Manuel Jabornisky advirtió sobre la gravedad de la inseguridad alimentaria infantil en Argentina y señaló que el problema va más allá de la pobreza monetaria.

El pediatra Roberto Manuel Jabornisky analizó el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA y alertó sobre la gravedad de la inseguridad alimentaria infantil en Argentina. En declaraciones a la Redacción de Radionord, sostuvo que “hay un 30% de chicos que tienen hambre” y remarcó que la problemática es más profunda de lo que indican los datos oficiales. Según explicó, los indicadores centrados exclusivamente en lo monetario no logran reflejar la complejidad de la pobreza que atraviesan miles de familias.

En ese sentido, advirtió que la dependencia de la asistencia alimentaria creció de manera sostenida en los últimos años. “Hoy casi 3 de cada 4 chicos necesitan algún tipo de ayuda para comer, ya sea en la escuela o en comedores. Si no hay esa asistencia, no comen”, afirmó. Para el especialista, esta realidad pone en evidencia un deterioro estructural que no se resuelve únicamente con transferencias de ingresos o programas sociales.

Jabornisky también hizo foco en las consecuencias a largo plazo de esta situación, especialmente en la salud integral de niños y adolescentes. “Esto genera estrés crónico, que luego se traduce en enfermedades físicas y también mentales”, explicó. En esa línea, señaló un aumento preocupante de cuadros de ansiedad y depresión: “Uno de cada cinco chicos presenta síntomas”. Además, subrayó que más del 50% no cuenta con factores protectores básicos, como el acompañamiento familiar, espacios de contención o experiencias fundamentales para el desarrollo emocional.

El pediatra cuestionó la mirada reduccionista sobre la pobreza y llamó a abordar el problema desde una perspectiva más amplia. Indicó que, si bien las mediciones oficiales pueden mostrar mejoras vinculadas al aumento de planes sociales o asignaciones, esto no implica un cambio real en las condiciones de vida. “El problema es el contexto: cómo viven, cómo se sienten, en qué condiciones crecen. Si no abordamos todas estas variables, vamos a seguir fracasando”, concluyó.

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