El analista internacional Gabriel Puricelli analizó en Radionord el escenario electoral peruano, la situación en Medio Oriente y el impacto de la política estadounidense sobre la economía global y la Argentina.Respecto de la segunda vuelta presidencial en Perú, Puricelli sostuvo que el resultado refleja la persistencia del fujimorismo como fuerza política relevante, aunque aclaró que el país no atraviesa un proceso de polarización tradicional.
“Keiko Fujimori obtuvo apenas el 16% de los votos en la primera vuelta y Roberto Sánchez el 12%. Cuando los dos principales candidatos no alcanzan ni el 30% de los votos, no se puede hablar de polarización política. Perú es más bien un ejemplo de enorme dispersión electoral”, afirmó.Sin embargo, explicó que el sistema de balotaje termina generando una división casi exacta del electorado entre dos opciones contrapuestas. Según señaló, una vez finalizado el escrutinio en las regiones de la sierra y la selva, Roberto Sánchez podría imponerse por una diferencia mínima.
Puricelli destacó además que cualquiera sea el ganador enfrentará un escenario institucional complejo. “El próximo presidente tendrá que gobernar con un Congreso extremadamente fragmentado y sin mayorías claras. Son las mismas dificultades que enfrentaron todos los presidentes peruanos de los últimos veinte años”, indicó.
Preocupación por la escalada en Medio Oriente
Durante la entrevista, el especialista puso el foco en la situación humanitaria derivada del conflicto en Medio Oriente, particularmente en el Líbano.”Hay al menos 1,2 millones de libaneses viviendo en carpas tras haber sido desplazados por la invasión israelí y más de 3.400 muertos. Hoy el principal drama humano de la guerra está en el Líbano”, sostuvo.
Asimismo, advirtió sobre el agravamiento de las tensiones entre Israel e Irán tras el reciente intercambio de misiles entre ambos países. Según explicó, esta escalada complica los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo regional.Puricelli consideró que Israel está persiguiendo objetivos propios que no necesariamente coinciden con los intereses estratégicos del presidente estadounidense Donald Trump, particularmente en relación con la necesidad de estabilizar el mercado energético y reducir las presiones inflacionarias.
Puricelli señaló que una eventual pérdida de poder político de Trump podría generar preocupación en el gobierno argentino debido a la estrecha relación que mantiene con la administración estadounidense.
Según afirmó, la asistencia financiera recibida por la Argentina en momentos críticos dependió en gran medida del respaldo político de Washington, por lo que cualquier cambio en el escenario estadounidense podría reducir el margen de apoyo futuro.
Además, alertó sobre la posibilidad de una suba de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, una medida que encarecería el financiamiento internacional y podría provocar una salida de capitales de mercados emergentes hacia activos considerados más seguros.
“Lo que ocurra en Estados Unidos es determinante para la Argentina. Un aumento de tasas haría más difícil conseguir financiamiento y aumentaría los costos de la deuda”, concluyó.




