Hiperconectividad: ¿Por qué la inmediatez daña el aprendizaje?

El especialista Sergio Ocampo habló con Nord24 cómo la cultura de la inmediatez afecta la educación de niños y el rol clave de la escuela frente a las redes.

El ritmo acelerado del mundo actual y la omnipresencia de las redes sociales han instalado una cultura de la inmediatez que colisiona directamente con el sistema educativo. En declaraciones a Nord24, Sergio Ocampo, profesor especialista en prácticas escolares, advirtió que los niños y adolescentes crecen bajo una lógica de gratificación instantánea donde lo que no genera una respuesta inmediata aburre o se descarta. Esta realidad, según el especialista, pone en máxima tensión a la actividad educativa, cuya naturaleza y procesos cognitivos van en el sentido contrario a la velocidad del entorno digital.

Para explicar este fenómeno, Ocampo citó al sociólogo Zygmunt Bauman y su concepto de modernidad líquida, donde todo parece transitorio y se dificulta sostener proyectos a largo plazo. El profesor enfatizó que desarrollar habilidades esenciales, como aprender a leer o resolver problemas matemáticos, requiere de tiempos específicos que habilitan procesos con ritmos diversos y humanos. Asimismo, vinculó esta aceleración con las advertencias de filósofos y pedagogos contemporáneos sobre la hiperconectividad, un factor que está mermando la capacidad de las nuevas generaciones para prestar atención de calidad.

El especialista aclaró que esta situación no se debe a una falta de voluntad de los estudiantes, sino que es una consecuencia directa del entorno hiperconectado en el que habitan. Ante este escenario, remarcó que tanto las familias como las instituciones y los docentes deben comprender que los procesos más importantes del desarrollo humano poseen ritmos biológicos y cognitivos que resulta imposible acelerar. Por el contrario, el rol de los adultos debe centrarse en acompañar estos tiempos sin forzar una velocidad artificial que perjudique el desarrollo intelectual de los menores.

El profesional de la educación afirmó que la escuela actual asume una misión “casi revolucionaria” al transformarse en el espacio indispensable donde se enseña el valor de la espera. El trabajo diario de los docentes en aulas heterogéneas demuestra que educar hoy va mucho más allá de la simple transmisión de contenidos curriculares. El verdadero desafío pedagógico del presente radica en dotar a los alumnos de herramientas para tolerar la frustración, aceptar el error como parte del crecimiento y entender de manera profunda que los proyectos más valiosos de la vida requieren tiempo y trabajo.

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