Caso de Christian Eriksen: reabren el debate sobre la muerte súbita en el deporte y la importancia de la prevención cardiovascular



El médico cardiólogo deportólogo Alejandro Amarilla se refirió al reciente episodio de salud que sufrió el futbolista danés Christian Eriksen durante un partido y explicó cómo un cardiodesfibrilador implantable puede salvar la vida de un deportista que ya atravesó un paro cardiorrespiratorio.

Alejandro Amarilla, cardi{ologo. Tema:Caso Eriksen, cardiodesfibrilador implantable

En declaraciones a Nord24, el especialista recordó que Eriksen sufrió en 2021 un paro cardiorrespiratorio en pleno campo de juego y sobrevivió gracias a la rápida intervención del equipo médico, las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y la utilización de un desfibrilador externo automático (DEA).

Tras aquel episodio, el jugador fue sometido a diversos estudios y se decidió implantarle un cardiodesfibrilador, un dispositivo que monitorea permanentemente el ritmo cardíaco y que, ante la detección de una arritmia potencialmente mortal, administra una descarga eléctrica para restablecer el funcionamiento normal del corazón.Según explicó Amarilla, el futbolista habría vuelto a experimentar un episodio este fin de semana, cuando el dispositivo implantado le habría aplicado una descarga interna durante el partido, provocándole posteriormente un desvanecimiento.

“El aparato hace exactamente lo mismo que el DEA que se utilizó para salvarlo en la cancha en 2021: detecta la arritmia y actúa para salvarle la vida”, señaló el cardiólogo.No obstante, el profesional aclaró que todavía se espera la evaluación médica para determinar las causas precisas del episodio y establecer si se trató de una nueva arritmia vinculada al problema de salud que padeció anteriormente.

El riesgo cardiovascular en el deporte de alta competencia

Amarilla destacó que existen enfermedades cardíacas que pueden desencadenar arritmias durante esfuerzos físicos intensos. Algunas son congénitas y suelen detectarse en deportistas jóvenes, mientras que otras son adquiridas y se presentan con mayor frecuencia en personas mayores de 35 años, como las enfermedades ateroscleróticas.

“El deporte de alta competencia genera un estrés cardiovascular muy importante y, en determinadas personas, puede desencadenar este tipo de eventos”, explicó.El especialista remarcó que la continuidad deportiva de un atleta que posee un cardiodesfibrilador implantable dependerá de múltiples factores, entre ellos los resultados de los estudios médicos, la evolución de la enfermedad y una decisión consensuada entre el deportista y el cuerpo médico.

Scroll al inicio