Herpes zóster: Cómo reconocer la “culebrilla” y por qué es clave actuar rápido


La médica infectóloga Verónica Loggia explicó aspectos clave sobre el herpes zóster, conocido popularmente como “culebrilla”, una enfermedad que se origina a partir de la reactivación del virus de la varicela y que puede generar complicaciones si no se trata a tiempo.

Verónica Loggia, infectóloga. Tema: Herpes Zóster

Durante una entrevista en Nord 24, la especialista detalló que el virus de la varicela permanece en el organismo tras la infección inicial en la infancia, alojado en el sistema nervioso en estado latente, y puede reactivarse años después cuando las defensas del organismo disminuyen.“Hablamos de herpes zóster, pero ¿qué es? Es una enfermedad infecciosa que conocemos como culebrilla. Es causada por la reactivación del virus de la varicela, que queda dormido en el sistema nervioso”, explicó.

Síntomas iniciales y evolución

Loggia indicó que los primeros signos suelen incluir picazón, dolor, hormigueo o sensación de quemazón en una zona específica del cuerpo, generalmente en el tórax, abdomen, cuello o rostro.Posteriormente, tras algunos días, aparece la fase aguda con la erupción característica de la piel, compuesta por vesículas o ampollas con líquido, agrupadas en forma de ramillete a lo largo de un nervio, acompañadas de dolor intenso.

“Es una erupción muy dolorosa que afecta la calidad de vida”, señaló.En general, las lesiones evolucionan hacia la formación de costras alrededor de los 10 días, y el proceso completo puede extenderse entre dos y cuatro semanas.

Factores de riesgo

La infectóloga explicó que más del 90% de los adultos ha estado en contacto con el virus de la varicela, por lo que la mayoría de la población se encuentra en riesgo potencial de desarrollar herpes zóster.Sin embargo, destacó que el principal factor de riesgo es la edad, especialmente a partir de los 50 años, cuando el sistema inmunológico comienza a debilitarse de manera natural.

También mencionó como grupos vulnerables a personas con enfermedades crónicas como diabetes, asma, EPOC y enfermedades cardiovasculares, así como pacientes inmunosuprimidos, trasplantados, personas con VIH y quienes reciben tratamientos como quimioterapia. Además, incluyó a pacientes con enfermedades autoinmunes como lupus, psoriasis y artritis reumatoidea.
Importancia del diagnóstico temprano

Loggia remarcó la importancia de consultar al médico ante la aparición de los primeros síntomas, ya que el tratamiento antiviral es más efectivo cuando se inicia dentro de las primeras 48 a 72 horas.“Es fundamental tratarlo a tiempo porque los antivirales acortan la duración y la severidad de la enfermedad”, indicó.

Posibles complicaciones

La especialista advirtió que el herpes zóster puede generar complicaciones, siendo la más frecuente la neuralgia posherpética, un dolor persistente que puede durar meses o incluso años tras la desaparición de las lesiones cutáneas.Este cuadro puede afectar hasta al 30% de los pacientes y tiene un fuerte impacto en la calidad de vida.

Entre otras complicaciones menos frecuentes, mencionó afectaciones oculares que pueden comprometer la visión, complicaciones neurológicas como meningitis o accidentes cerebrovasculares, y en casos excepcionales eventos cardiovasculares como infarto agudo de miocardio.

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