
Gerardo Sánchez, economista analizó en Nord24 la evolución del precio de los combustibles tras la escalada internacional del petróleo y señaló que el encarecimiento del gasoil continúa afectando a las pymes, el transporte y la producción.
El economista explicó que durante el conflicto en Medio Oriente el precio internacional del petróleo superó ampliamente los 90 dólares por barril, alcanzando picos cercanos a los 110 dólares. En ese contexto, recordó que YPF había anunciado una estrategia de amortiguación de precios, absorbiendo parte de los aumentos cuando el crudo superara ese umbral. Ahora, con el barril nuevamente en torno a los 72 dólares, consideró que debería comenzar un proceso de compensación para los consumidores.
Sánchez sostuvo que el incremento de los combustibles tuvo un fuerte impacto en la economía argentina durante los últimos meses, especialmente porque coincidió con un período de estabilidad cambiaria. Según explicó, el aumento actuó como un “shock de precios” que incidió en la inflación, particularmente a través de los servicios y el transporte, dejando valores de los combustibles más de un 20% por encima de los registrados a comienios de marzo.
El especialista remarcó que el gasoil fue el producto que más aumentó, especialmente en localidades del interior, donde incluso llegó a ubicarse hasta un 10% por encima del precio de la nafta, una situación que calificó como atípica. Advirtió que este fenómeno tiene consecuencias directas sobre la actividad productiva, ya que el gasoil es un insumo fundamental tanto para el transporte de mercaderías como para la agroindustria.
Asimismo, señaló que la flexibilización de las políticas de precios permitió que las estaciones de servicio ajusten valores según horarios y niveles de demanda, generando diferencias entre regiones y una mayor incertidumbre para los consumidores. En las pequeñas localidades, agregó, los controles suelen ser más laxos y los precios responden con mayor intensidad a las condiciones de oferta y demanda.
Respecto del impacto sobre las empresas, Sánchez afirmó que muchas pymes enfrentan un escenario complejo: deben absorber mayores costos operativos sin que exista una recuperación de la demanda que les permita trasladarlos a precios. Como consecuencia, indicó que el efecto más visible no es tanto el aumento de productos finales, sino la reducción de la actividad económica y el cierre de negocios que ya no pueden sostener sus estructuras de costos.



