Las fugas de adolescentes, lejos de ser simples actos de rebeldía, pueden reflejar conflictos familiares profundos y dificultades en la comunicación. El psicólogo Víctor Chaín explicó por qué el diálogo resulta fundamental para evitar situaciones de riesgo y promover una convivencia saludable.
El licenciado en Psicología Víctor Chaín (MP 455) analizó para Nord24 una problemática que genera preocupación en numerosas familias: las fugas o escapes de adolescentes de sus hogares. Según explicó, estos episodios suelen estar vinculados a conflictos familiares que permanecen sin resolver y que, en muchos casos, nunca llegan a ser abordados mediante el diálogo. Para el especialista, detrás de estas conductas existe un malestar que no encontró un espacio adecuado para ser expresado y elaborado.
Desde una perspectiva psicoanalítica, Chaín sostuvo que estas situaciones pueden interpretarse como “pasajes al acto”, es decir, acciones impulsivas que surgen cuando los conflictos no logran tramitarse a través de la palabra. En este sentido, señaló que la huida del hogar no debe ser vista únicamente como un acto de rebeldía, sino también como una manifestación de problemas emocionales o familiares que continúan presentes y sin resolución.
El profesional remarcó que muchas veces los desacuerdos, tensiones o dificultades dentro del núcleo familiar permanecen ocultos o son evitados, lo que impide encontrar soluciones saludables. “No se habló del problema, no se buscó una solución, pero el conflicto sigue estando”, explicó Chaín, quien consideró que la falta de comunicación puede profundizar las distancias entre padres e hijos y derivar en conductas de riesgo durante la adolescencia.
Frente a esta realidad, el psicólogo destacó la importancia del rol de los padres como formadores de la personalidad de sus hijos y subrayó la necesidad de generar espacios de escucha y diálogo dentro del hogar. Según afirmó, hablar sobre los problemas, reflexionar sobre ellos y buscar soluciones conjuntas constituye una herramienta fundamental para prevenir situaciones de crisis y fortalecer los vínculos familiares desde una perspectiva sana y constructiva.




