Alarma alimentaria: Más de la mitad de los trabajadores formales reduce comidas por falta de dinero

En comunicación con Radionord, la investigadora de la UCA y licenciada en Relaciones Internacionales, Lucrecia Freire, presentó los resultados de la primera encuesta nacional sobre alimentación en trabajadores asalariados del país.

Lucrecia Freije, investigadora de la UCA. Tema: Alimentacion en asalariados en los puestos de trabajo

El relevamiento, que abarcó unos 1200 casos con representatividad nacional, analizó cómo se alimentan los trabajadores, sus rutinas, pausas laborales y el impacto en la salud. Uno de los datos más alarmantes es que el 56% de los encuestados sufre lo que se denomina “doble privación”: no solo se saltean comidas, sino que además reducen la calidad de los alimentos por motivos económicos.

“Dentro de este grupo se encuentran especialmente mujeres, jóvenes con ingresos más bajos, trabajadores no calificados y también empleados del sector público, donde este porcentaje llega al 70%”, explicó Freire.

Saltear comidas por falta de dinero

El estudio también reveló que el problema no se limita a la calidad de la alimentación. Un 61% de los trabajadores que no comen durante su jornada laboral lo hace estrictamente por razones económicas.

“Estamos hablando de personas en relación de dependencia, que en teoría no deberían estar en situación de vulnerabilidad, pero hoy eso ya no se verifica necesariamente”, advirtió la especialista.

Además, señaló que factores como el pluriempleo y la falta de tiempo también influyen en los hábitos, dificultando la posibilidad de hacer pausas adecuadas para alimentarse.

Comida rápida y consecuencias en la salud

Otro aspecto relevante es el tipo de alimentación elegida. Según el informe, quienes comen fuera de sus hogares tienden a optar por comidas rápidas o de bajo costo, como empanadas, snacks o combos económicos, lo que impacta directamente en la salud.

“Estos trabajadores reportan mayores índices de exceso de peso y dietas poco saludables, vinculadas a la falta de tiempo y recursos”, indicó Freire.

Brechas regionales y contexto económico

El estudio también evidenció desigualdades regionales. Las mayores tasas de privación se registraron en el norte del país: un 65% en el noreste y un 62% en el noroeste argentino.

Para la investigadora, estos números reflejan el impacto directo del contexto económico en la vida cotidiana: “El poder adquisitivo condiciona decisiones básicas como la alimentación”.

Un debate que empieza a instalarse

Como dato final, el informe destaca que el 80% de los trabajadores estaría a favor de recibir algún tipo de beneficio alimentario por parte de sus empleadores, como tarjetas o subsidios destinados a mejorar la dieta diaria.

“Es un punto interesante para empezar a debatir, sobre todo en el marco de las discusiones por la reforma laboral”, concluyó Freire.

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