Alerta gripe: El rol clave de las aulas y las redes en las enfermedades invernales

El médico pediatra Flavio Serra (M.P. 2477) dialogó con Radionord sobre la compleja situación sanitaria que atraviesan los consultorios y hospitales de la región debido al fuerte incremento de las enfermedades respiratorias estacionales. 

Flavio Serra, pediatra. Tema: Gripes estacionales, y guardias explotadas

“Colapsa todo: los consultorios, el hospital y las redes; sobre todo las preguntas por WhatsApp”, graficó Serra, quien reveló que llega a recibir entre 700 y 800 notificaciones diarias en su teléfono celular. El profesional remarcó la dificultad para responder a semejante demanda y apeló a la comprensión de los padres, explicando la necesidad de “bajar las revoluciones” para poder mantener la lucidez ante los casos verdaderamente complejos y emotivos que presenta la pediatría.

El verdadero “multiplicador” de los virus

Al ser consultado sobre el impacto del invierno en la salud de los más chicos, el pediatra aclaró que el frío en sí mismo disminuye la reacción defensiva de la mucosa respiratoria (al ralentizar el movimiento de las cilias nasales que frenan a los virus), pero no es el principal responsable de los brotes.”Las virosis necesitan de un multiplicador, y ese multiplicador es el inicio de las clases. El problema es que los chicos se encuentran mucho en las escuelas y los jardines, y aparte estamos muy encerrados”, precisó Serra.

El médico enfatizó que un ambiente cerrado por más de tres o cuatro horas se transforma en un “caldo de cultivo” ideal para cualquier virus suspendido en el aire que respiramos. Por este motivo, señaló que la ventilación permanente de los ambientes es una medida indispensable y principal, incluso por encima del uso de barbijo, el cual consideró un recurso extremo para el día a día.

El círculo vicioso del aula y la necesidad del descanso

Uno de los puntos más críticos señalados por el especialista fue la persistente conducta de enviar a los niños enfermos a las instituciones educativas. “Entiendo que muchas personas lo hacen porque no tienen dónde dejarlos y no es por desatención”, empatizó, pero advirtió sobre las consecuencias: “Cuanto más llevás a un chico enfermo al jardín, la vuelta de la enfermedad va a ser que se vuelva a enfermar. Tu hijo contagia a otro, y cuando ese otro vuelve, recontagia al tuyo. Así estamos con un año permanentemente complicado”.

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