Altamirano: “Tengo miedo, no quiero salir”

Tras ser declarado inocente por el crimen del estudiante Maxi Aquino, Juan José Altamirano rompió el silencio en exclusiva con Radionord

En una entrevista exclusiva con Radionord, Juan José “Josele” Altamirano rompió el silencio tras haber sido declarado inocente por la Justicia luego de pasar diez años injustamente encarcelado por el asesinato del estudiante Maximiliano Aquino. Altamirano denunció haber sido condenado sin pruebas contundentes —sin arma, sin sangre de la víctima en su ropa y sin el reconocimiento de testigos clave—, pero el tramo más desgarrador de su testimonio se centró en los abusos sufridos durante su detención inicial. “Me torturaban y me violaban los mismos policías de la Brigada; prevalecieron con un uniforme para hacerme cosas terribles”, relató el joven al describir vejámenes sexuales y torturas físicas sistemáticas que marcaron el inicio de su calvario judicial en 2015.

A pesar de haber recuperado su libertad bajo el estatus de “libre de culpa y cargo”, Altamirano asegura que la persecución estatal no ha terminado y que vive bajo un asfixiante estado de temor. El joven explicó que, incluso tras su liberación, fue sometido a siete meses de firmas obligatorias y restricciones perimetrales de jurisdicción que limitaban sus movimientos. “Tengo miedo de salir, me manejo únicamente de mi trabajo a la casa de mi mamá; siento que me están persiguiendo otra vez y temo que me vuelvan a meter preso”, confesó, evidenciando las profundas secuelas psicológicas de una década de encierro y el constante asedio que percibe por parte de las fuerzas de seguridad.

El relato sumó un episodio reciente de hostigamiento ocurrido hace menos de dos semanas, cuando Altamirano regresaba de su jornada laboral como albañil. Según denunció, fue interceptado cerca de la Escuela N° 6 por cinco efectivos de la Policía Motorizada y dos camionetas, quienes lo detuvieron junto a su hermano bajo el argumento de “actitud sospechosa”. “Les dije que venía cansado de laburar, con la ropa sucia de cal y mi vianda de comida, pero no les importó”, detalló sobre el procedimiento que terminó con su traslado a la Comisaría Cuarta. Altamirano criticó que la policía continúa tomándole fotografías y tratándolo como un delincuente, a pesar de su absolución definitiva.

El joven lamentó el estigma social y la desconfianza institucional que persisten tras diez años de lucha por su inocencia. Durante su detención, recordó haber gritado ante jueces y autoridades carcelarias que no era el asesino de Aquino, sin ser escuchado. “Ya me incendiaron por un homicidio que no cometí y ahora siguen buscándome algo malo”, concluyó Altamirano, quien hoy intenta reinsertarse laboralmente mientras lidia con el pánico de ser nuevamente víctima de un sistema que, según sus palabras, le arrebató una década de vida bajo tortura.

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