Aulas: ¿Cómo una mala consigna evaluativa arruina el aprendizaje?

Facundo Constantino Feu, docente y especialista en pedagogía analizó ante Nord24 la importancia de planificar preguntas y consignas evaluativas que promuevan el pensamiento crítico.

“¿Qué preguntamos y cómo preguntamos en nuestras aulas?”, lanzó el profesor Facundo Constantino Feu en diálogo con Nord24. “Son algunas de las preguntas que nos deberíamos hacer las y los docentes de manera continua, sobre todo cuando planificamos las instancias evaluativas, ya sean exámenes orales o escritos o trabajos prácticos individuales o en pareja”, agregó. Según el especialista, en la pregunta y en la consigna reside gran parte del proceso de comprensión y de cómo se visibiliza aquello que se pretende que el alumno demuestre, comprenda o aprenda.

“En la consigna, en la formulación correcta didáctica de la consigna, está la clave para un entendimiento, una comprensión completa del sujeto que tiene que realizar esa actividad”, explicó Feu ante este medio. Sin embargo, el docente advirtió que “muchas veces la consigna es el principal obstáculo porque no es clara, no es concreta, no está completa”. Esa falta de precisión didáctica genera confusiones que impiden al estudiante comprender qué se espera de él y terminan evaluando otra cosa que no es el aprendizaje real.

Además, el profesor destacó que las consignas deben apuntar a desarrollar capacidades superiores y no quedarse en la mera memorización. “Las consignas tienen que tender a promover los aprendizajes comprensivos, colaborativos, de pensamiento crítico y no solamente repetición de información”, señaló Feu. “Cuando vos estás dando una consigna cerrada o muy estructurada, una consigna simple, el alumno solamente se limita a repetir lo que está en la superficie del texto o en su memoria a corto plazo”, precisó el especialista ante Nord24.

Frente a este escenario, el docente propuso un cambio de paradigma en la planificación evaluativa. “Hay que planificar consignas de comprensión, de orden cognitivo superior, que lleven día a día o evaluación tras evaluación al estudiante a pensar más allá de la superficie, de la memoria, a relacionar el contenido disciplinar con el contexto, entre otras capacidades”, concluyó el profesor. Su reflexión interpela directamente a las y los educadores a revisar sus prácticas de evaluación para garantizar que lo que se mide sea realmente el aprendizaje profundo.

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