El cáncer de cuello uterino continúa siendo una de las principales preocupaciones en materia de salud pública, aunque se trata de una enfermedad prevenible.
Así lo explicó Julieta Pereyra, licenciada en obstetricia y especialista en obstetricia comunitaria, en declaraciones a la Redacción de Radionord. Según detalló, esta patología se origina principalmente por una infección persistente del virus del papiloma humano (VPH), que provoca un crecimiento anormal y descontrolado de las células en el cuello del útero.
La profesional indicó que se trata de una enfermedad de evolución lenta, que puede desarrollarse entre 10 y 20 años, afectando principalmente a personas de entre 30 y 50 años. En Argentina, el impacto es significativo, con más de 4.600 diagnósticos y alrededor de 2.200 fallecimientos anuales. Además, señaló que factores como el inicio temprano de la actividad sexual, múltiples parejas, tabaquismo, obesidad, inmunosupresión y la falta de controles ginecológicos aumentan el riesgo de padecerla.
En cuanto a la prevención, Pereyra destacó tres pilares fundamentales: la vacunación contra el VPH, el test de HPV y el Papanicolaou (Pap). La vacuna, gratuita y obligatoria en el país a los 11 años para niñas y niños, tiene una eficacia de hasta el 90%. A su vez, recomendó realizar controles ginecológicos anuales a partir de los 25 años. También brindó recomendaciones previas a los estudios, como no estar menstruando, evitar relaciones sexuales entre 48 y 72 horas antes, no utilizar medicamentos vaginales y mantener una higiene adecuada.
Subrayó la importancia del diagnóstico temprano, ya que el cáncer de cuello uterino suele ser asintomático en sus etapas iniciales. En casos avanzados pueden aparecer síntomas como sangrado vaginal anormal, flujo inusual o dolor pélvico. El tratamiento puede incluir radioterapia, quimioterapia o intervenciones quirúrgicas, y las probabilidades de supervivencia dependen del estadio en que se detecte la enfermedad: mientras que en etapas tempranas la tasa de éxito alcanza entre el 80% y el 90%, en fases avanzadas desciende considerablemente.




