
Andrea Sanamarina, médica veterinaria explicó en contacto con Nord24 los beneficios terapéuticos del cannabis medicinal en animales de compañía y valoró la reciente reglamentación impulsada por Mendoza, primera provincia del país en establecer un marco legal para su uso veterinario.
Santamarina señaló que Mendoza se convirtió en la primera provincia argentina en regular el uso del cannabis medicinal en medicina veterinaria. La medida se enmarca en la Ley Provincial 9617, que establece un sistema de control y trazabilidad para toda la cadena vinculada al cannabis medicinal y al cáñamo, otorgando seguridad jurídica tanto a los profesionales como a los pacientes.
La especialista explicó que los tratamientos con cannabis se aplican principalmente en animales de compañía, especialmente perros y gatos. Entre las patologías con mejores resultados documentados mencionó los trastornos de comportamiento, enfermedades neurológicas como la epilepsia, pacientes oncológicos, procesos inflamatorios y algunas afecciones dermatológicas. Según indicó, diversos estudios científicos respaldan su utilización y demuestran efectos favorables en estos cuadros clínicos.
Sanamarina destacó además su experiencia profesional con pacientes que padecen convulsiones, donde observó una evolución positiva bajo tratamientos controlados con cannabis medicinal. Sin embargo, consideró que estos avances deben estar acompañados por regulaciones claras que permitan garantizar un uso adecuado, seguro y supervisado por médicos veterinarios capacitados.
La normativa mendocina exige que los profesionales se registren en una plataforma digital específica, acrediten formación relacionada con cannabis medicinal, carezcan de antecedentes éticos o profesionales negativos y renueven periódicamente sus habilitaciones. Asimismo, deben llevar un registro detallado de los tratamientos y resultados obtenidos, generando información valiosa para el desarrollo de futuras investigaciones.
Para la veterinaria, este modelo podría replicarse en otras provincias y a nivel nacional, ya que no solo protege a los animales y sus tutores, sino también a los profesionales que intervienen en los tratamientos. “Contar con un marco regulatorio brinda tranquilidad y seguridad jurídica para trabajar dentro de normas claras y controladas”, concluyó.



