El gobernador de Corrientes respaldó la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete para impulsar obras clave como la Ruta 12, pero advirtió que la demanda ante la Corte Suprema por las regalías de Yacyretá y Salto Grande no se negocia.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, destacó la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete nacional como una oportunidad clave para abrir una etapa de mayor diálogo y mejorar la articulación con las provincias. El mandatario provincial valoró la experiencia previa del funcionario y su conocimiento de las problemáticas regionales, anticipando una relación de trabajo constructiva que permita destrabar gestiones y financiamiento para el territorio correntino.
En este nuevo escenario de negociación política, la agenda provincial priorizará el avance de proyectos de infraestructura estratégicos para la región. Entre ellos, el mandatario vinculó el diálogo con la urgencia de dar continuidad a la Autovía de la Ruta Nacional 12 —cuyas obras inspeccionó recientemente y cuentan con un plazo de ejecución de 14 meses— así como las gestiones para incorporar la avenida 3 de Abril al Corredor Belgrano, una intervención vial clave para la logística y conectividad del NEA.
Sin embargo, Valdés aclaró de forma contundente que este acercamiento institucional con la Casa Rosada no detendrá la vía judicial que la provincia sostiene por los recursos adeudados. “Los reclamos en la Corte van a continuar; no vamos a terminar un reclamo histórico por tener una buena relación con el Gobierno nacional”, afirmó el gobernador, ratificando que Corrientes mantendrá su estrategia bilateral: coordinar la gestión pública diaria mientras espera una resolución definitiva de la Corte Suprema de Justicia.
Por último, en el plano político y electoral, el mandatario correntino ratificó el pleno respaldo de su administración a la iniciativa de eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Al alinearse con el debate de reforma electoral impulsado en el Congreso de la Nación, Valdés argumentó que las primarias representan un gasto económico innecesario y defendió que los partidos políticos deben construir sus propios consensos internos para definir las candidaturas.




