Día de la Hipertensión: cómo detectar una presión elevada 

En el marco del Día Argentino de la Hipertensión Arterial, que se conmemora cada 14 de septiembre en referencia a la cifra 140/90 mmHg, el médico cardiólogo Alejandro Amarilla (M.P. 2682) fue consultado por Nord24 sobre la importancia de detectar y controlar esta enfermedad, que constituye una de las principales causas de consulta en cardiología y clínica médica. 

El especialista advirtió que la hipertensión arterial puede provocar graves complicaciones cuando no es tratada, entre ellas accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardiovasculares. Explicó que una presión inferior a 120/80 mmHg se considera normal, mientras que valores superiores a 140/90 mmHg son compatibles con hipertensión. En tanto, las cifras intermedias representan una situación de presión elevada que requiere seguimiento, especialmente cuando existen factores de riesgo como diabetes, colesterol alto, sobrepeso o sedentarismo. 

Amarilla remarcó que la hipertensión suele ser silenciosa y que muchas personas desconocen que la padecen. Por ese motivo, recomendó controlar la presión arterial en condiciones adecuadas: permanecer sentado y relajado durante al menos cinco minutos, con la espalda y el brazo apoyados, las piernas descruzadas y sin haber consumido previamente café, mate u otros estimulantes ni realizado actividad física. También señaló que es conveniente realizar mediciones por la mañana y por la tarde durante varios días para obtener un registro representativo. 

El cardiólogo explicó además que no es indispensable medir la presión siempre a la misma hora, sino hacerlo cuando la persona pueda permanecer en reposo. También destacó la utilidad del monitoreo ambulatorio de presión arterial de 24 horas, conocido como presurómetro, que permite registrar los valores durante el día y la noche. Este estudio posibilita observar el comportamiento de la presión y detectar alteraciones que pueden pasar inadvertidas en controles aislados. 

Según detalló, la presión arterial normalmente presenta variaciones a lo largo del día, con valores más elevados al despertar y durante la actividad cotidiana, y un descenso durante el descanso y el sueño. El monitoreo puede revelar, por ejemplo, que la presión no disminuye durante la noche en personas con obesidad y apnea del sueño, o que existen picos vinculados al estrés emocional. En estos casos, Amarilla remarcó la importancia de determinar si la presión elevada constituye la causa del problema o una consecuencia de otra situación, para orientar correctamente el tratamiento. 

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