En diálogo con Radionord, doctor Marcelo Nahin (MN 84982) cirujano cardiovascular, especialistas explicaron los alcances de la hipertensión pulmonar por tromboembólica crónica, una patología silenciosa cuyo síntoma principal es la falta de aire progresiva.
La hipertensión pulmonar por tromboembólica crónica representa un desafío diagnóstico dentro del sistema de salud. A diferencia de otros tipos de patologías vasculares pulmonares, esta variante posee una característica médica fundamental. Según explico en Radionord, el doctor Marcelo Nahin “es la única de todos los tipos de hipertensión pulmonar que se cura con un procedimiento médico o médico-quirúrgico”. Esta afección, clasificada dentro del grupo 4 de la enfermedad, surge cuando una embolia previa o un coágulo no se resuelve con anticoagulantes y forma una cicatriz en la arteria.
A diferencia de la hipertensión arterial convencional, vinculada a hábitos de vida como el tabaquismo o el sedentarismo, esta afección carece de factores de riesgo tradicionales y previsibles. En este marco, remarcó que “en esta hipertensión no hay un detonante, no hay un factor de riesgo claro como los tradicionales; no respeta el nivel etario, el estado físico ni el estatus socioeconómico, es la enfermedad más democrática, puede pasarle a cualquiera”. Situaciones como viajes prolongados o internaciones pueden originar el evento embólico inicial.
El desarrollo clínico de la enfermedad suele presentarse de forma paulatina, lo que dificulta una detección inmediata. Durante la entrevista advirtió sobre la naturaleza insidiosa de los síntomas, señalando que “la disnea es el síntoma capital de la enfermedad; a medida que pasa el tiempo cada vez se puede hacer menos con la misma falta de aire, llega a tal punto que la persona no puede quitarse la remera”. Esta limitación física progresiva impacta directamente en la calidad de vida de los pacientes.
Debido a la sutileza de las manifestaciones iniciales, los afectados suelen atribuir el cansancio al aumento de peso o a la falta de entrenamiento, derivando en consultas tardías o erróneas. Al respecto, indicaron que “los pacientes sienten la falta de aire y consultan en la guardia o con otros profesionales, muchas veces no van al cardiólogo e incluso los mandan al psiquiatra pensando en ataques de pánico”. Por este motivo, la comunidad médica insiste en la concientización general y la capacitación técnica para reconocer los indicios a tiempo.




