El joven cineasta se convirtió en el primer argentino en ganar el premio máximo del festival francés, en sus 79 años de historia.
El cine argentino volvió a demostrar este sábado por qué es una potencia cultural indiscutida a nivel global. En una jornada que quedará grabada en los libros de historia de nuestra cinematografía, el director Federico Luis (Buenos Aires, 1990) se alzó con la Palma de Oro al mejor cortometraje en la 79ª edición del Festival de Cannes.
Con su obra Para los contrincantes, el realizador no solo conquistó al jurado presidido por Carla Simón, sino que rompió un récord histórico: es el primer realizador de nuestro país en obtener este máximo galardón en dicha categoría.
Este triunfo no es una casualidad, sino la consolidación de un camino que el director viene trazando con paso firme en el festival francés. En 2019 ya había competido con su corto La siesta, y el año pasado conmovió a la crítica con su ópera prima, Simón de la montaña, con la que obtuvo el Grand Prix de la Semana de la Crítica. Ahora, con una pieza de 15 minutos rodada en el emblemático barrio de Tepito, en la Ciudad de México, Federico Luis alcanza la cima del cine mundial.
Al recibir el premio, el director no olvidó las raíces del proyecto. “Me gustaría poder dedicarle esto al barrio de Tepito, de México”, aseguró Federico Luis en declaraciones a la prensa tras la ceremonia.
El cortometraje retrata la dura realidad del boxeo infantil, un mundo que el cineasta descubrió casi por azar mientras trabajaba en el guion de su próximo largometraje.
“En Tepito nos recibieron y muchas veces suele haber una idea equivocada sobre cómo uno puede ser recibido ahí”, reflexionó el director, quien también envió un afectuoso saludo a Damián López, el pequeño de 10 años que protagoniza la historia y que, en la vida real, es un boxeador con un talento magnético.
Para Luis, capturar la esencia de Damián fue la clave del corto: “Creo que es imposible actuar lo que está filmado… lo que vemos es a un niño de unos 12 años que en su cuerpo están grabados los reflejos y movimientos de un boxeador profesional”.
Para los contrincantes no es una ficción tradicional. Filmado en 16 milímetros, el corto busca la frontera entre el documental y la interpretación. El director decidió prescindir de un casting convencional tras quedar “magnetizado” al ver pelear a Damián en un evento barrial donde se realizan hasta 15 combates diarios.
Luis explicó su fascinación por el estado en el que quedan los jóvenes tras la pelea: “Es como un estado psicodélico que me hace acordar a cuando uno es niño y está como agotado después de correr toda una tarde en la playa… quería capturar eso, y me parece que no es posible de actuar sin que esté siendo realmente vivido”.
En la nota de color de la producción, el director confesó que tuvo que animarse a “perder el control” sobre el resultado de la pelea real que estaba filmando para su proyecto, permitiendo que el cine fluyera en su estado más puro.
El triunfo de Federico Luis llega en un momento complejo para la industria audiovisual argentina, marcado por la falta de apoyo institucional. Desde Cannes, el director aprovechó para enviar un mensaje de resistencia: “Los creadores independientes de su país van a seguir trabajando… aparecen formas muy sorprendentes de cómo inventar una nueva forma de hacer”.
Luis defendió la necesidad de un instituto de cine “fuerte” que no dependa exclusivamente de intereses multinacionales, sino que permita la libre expresión y conserve el patrimonio nacional. “Eso es algo que en Argentina pasa y va a seguir pasando, independientemente de cualquier gobierno”, sentenció con firmeza.
Mientras celebra este hito histórico, el cineasta ya mira hacia adelante. Durante su reciente estadía en la Residencia del Festival de Cannes en París, terminó de escribir el guion de su segundo largometraje: El entrenador de perros.
El filme, inspirado en una obra de Mario Bellatin y protagonizado por el escritor Matías Fernández Burzaco, narrará la historia del mejor adiestrador de pastores belgas malinois del país, un hombre con movilidad reducida.
“Presentar películas en el Festival de Cannes es lo que uno sueña como cineasta por lo que significa y por la cantidad de ojos que caen sobre las películas”, concluyó Luis, quien hoy se retira de la Sala Lumière con la Palma de Oro bajo el brazo y el orgullo de todo un país que celebra su talento.




