El reconocido intérprete se presentará el próximo 7 de noviembre en el Teatro Oficial Juan de Vera con un espectáculo que recorre las distintas etapas de la carrera del Gitano. En diálogo con Radionord, habló de su vínculo especial con Corrientes, las emociones que despiertan las canciones de Sandro y el sueño de compartir escenario con Ricardo Arjona.
Hay artistas que trascienden su propia época y canciones que permanecen vivas mucho después de haber sido grabadas. Sandro pertenece a esa categoría de ídolos capaces de unir generaciones, despertar recuerdos familiares y mantener intacta la pasión de su público. Ese universo de romanticismo, música y emoción volverá a cobrar vida en Corrientes de la mano de Fernando Samartin.
El artista llegará el próximo 7 de noviembre al Teatro Oficial Juan de Vera con “Culto Gitano, el fuego de Sandro”, una producción musical que propone mucho más que un recorrido por los grandes éxitos del recordado cantante argentino.
Samartin anticipó detalles de la presentación y recordó especialmente su relación con el público correntino.
“Corrientes fue la primera provincia por la que hice una gira. Recuerdo que estuve en Goya, Santo Tomé, Esquina y otros lugares. Siempre me recibieron con los brazos abiertos y tengo un cariño enorme por esa experiencia”, expresó.
Después de recorrer escenarios de distintas ciudades argentinas y de Latinoamérica, el intérprete regresará a una provincia que ocupa un lugar especial en su trayectoria.
Dos horas para recorrer una vida artística
Condensar la extensa carrera de Sandro en un espectáculo de aproximadamente dos horas representa uno de los mayores desafíos de Samartin, quien lleva más de dos décadas dedicado a interpretar su repertorio.
El cantante explicó que la discografía del Gitano es tan amplia que resulta imposible incluir todas sus canciones. A los grandes éxitos se suman composiciones menos conocidas, interpretaciones cinematográficas y temas que Sandro solía cantar exclusivamente durante sus recitales.
“Hay que ser bastante quirúrgico. Para que entre una canción tiene que salir otra. El espectáculo está siempre en movimiento, cambiamos repertorio, vestuario y buscamos mejorar permanentemente”, contó.
La propuesta está dividida en dos grandes momentos. En el primero, Samartin recrea al Sandro de su juventud, con toda la energía, sensualidad y despliegue escénico que lo convirtieron en un fenómeno popular. En la segunda parte aparece el artista de sus últimos años, aquel que protagonizó memorables temporadas en el Teatro Gran Rex, con sus característicos sacos cruzados y la emblemática bata roja.
La puesta combina músicos en vivo, vestuario, iluminación, interpretación y una permanente interacción con los espectadores.
“Es un espectáculo internacional del que estoy muy orgulloso. Tengo un equipo increíble y cuando la gente viene, muchas veces no puede creer lo que está viendo. No es simplemente alguien que imita a Sandro, es otra cosa”, aseguró.
“Sandro se hereda como los muebles de la abuela”
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Samartin describió lo que sucede entre el público durante sus presentaciones.
Para el artista, las canciones de Sandro funcionan como un puente entre distintas generaciones y, especialmente, como una manera de recuperar recuerdos de seres queridos.
“Sandro se hereda como los muebles de la abuela. Es algo que pasa de generación en generación”, reflexionó.
Según contó, después de cada espectáculo suele encontrarse con espectadores que le agradecen por haberles permitido compartir una experiencia inolvidable con sus padres o abuelos.
Otros, en cambio, le confiesan que las canciones les permitieron sentirse nuevamente cerca de familiares que ya no están.
“Me dicen que vinieron con su mamá y nunca la vieron tan feliz, o que el espectáculo los acercó a una madre, un padre o una tía que ya no tienen. Eso me pasa en todos los lugares y es impresionante”, relató.
Como ejemplo recordó una reciente presentación en Córdoba, cuando interpretaba la canción “Las manos”. En uno de sus versos, que hace referencia al amor maternal, observó a una joven que tomó de las manos a la mujer que la acompañaba.
“Se miraron a los ojos y se emocionaron las dos. Yo tuve que hacer una fuerza tremenda para no irme con esa historia y poder seguir cantando”, confesó.
Otra escena ocurrió en Rosario, donde descubrió a un joven de apenas 19 años abrazando y besando a su novia mientras escuchaban una canción romántica.
Al terminar, Samartin conversó con la pareja y pidió un aplauso para ambos.
“El romanticismo no murió, señores. Todavía hay esperanzas”, recordó entre risas.
Una nueva generación descubre al Gitano
Aunque durante décadas Sandro estuvo asociado principalmente a un público adulto, Samartin aseguró que en los últimos años comenzó a observar un fenómeno inesperado: cada vez más jóvenes y niños se acercan a sus espectáculos.
“Después de la pandemia empecé a ver mucha gente más joven en los shows. No sé exactamente por qué, pero hay chicos que están descubriendo a Sandro”, señaló.
Incluso contó que algunas madres le consultaron si realizaba presentaciones en cumpleaños infantiles, debido a la admiración que sus hijos sienten por el personaje.
“Hay nenes de cinco o seis años que vienen al teatro y después pasan al camarín. Algunos creen que realmente están conociendo a Sandro”, comentó.
Para el intérprete, esa renovación del público demuestra que la obra del Gitano conserva una vigencia extraordinaria.
De una película de Sandro a los grandes escenarios
La historia de Fernando Samartin con la música comenzó de manera inesperada.
Nacido en 1984, creció escuchando los artistas que predominaban durante los años ochenta y noventa. Aunque conocía a Sandro, no formaba parte de sus preferencias musicales hasta que descubrió el disco homenaje grabado por distintas bandas de rock argentino a fines de los noventa.
Aquel material despertó su curiosidad por las composiciones del Gitano.
Pero el momento decisivo llegó una tarde de domingo, cuando encontró en televisión la película Operación Rosa Rosa.
“Lo vi bailar, lo vi cantar y dije: ‘Yo quiero hacer esto’. No cantaba, no hacía música, nada. Pero algo empezó a trabajar en mi cabeza”, recordó.
En 2003 se animó a participar de un karaoke en una confitería de la ciudad de Buenos Aires. Después de interpretar dos canciones, el gerente del establecimiento lo felicitó y le preguntó si trabajaba profesionalmente como cantante.
Samartin respondió que sí, aunque todavía no había comenzado su carrera artística.
“Me dijo que en quince días tenía un show. Tuve que salir corriendo a buscar una profesora de canto. Ahí empezó toda esta locura”, relató.
Desde entonces desarrolló una trayectoria que incluyó presentaciones en importantes escenarios, participaciones junto a reconocidos músicos y su protagonismo en la comedia musical Por amor a Sandro, estrenada en 2012.
El sueño pendiente de cantar con Ricardo Arjona
Durante la conversación con Radionord también hubo espacio para hablar de uno de los últimos registros musicales de Sandro: su colaboración con Ricardo Arjona en la canción “Realmente no estoy tan solo”.
Samartin reveló que uno de sus grandes sueños es poder interpretar esa composición junto al cantautor guatemalteco.
“Ricardo fue el primer casete que me compré. Crecí escuchándolo, me encanta lo que hace. Cuando me enteré de que iban a grabar juntos fue algo increíble”, recordó.
El cantante destacó especialmente la carga emocional de aquella grabación, realizada cuando la salud de Sandro ya se encontraba deteriorada.
También elogió el arreglo musical de Arjona, que incorporó una sonoridad cercana al tango y a las raíces musicales del artista de Valentín Alsina.
“Mi sueño es cantarla con Ricardo en algún momento y estoy cerca de conseguirlo”, reveló.
A lo largo de su carrera, Samartin tuvo la oportunidad de compartir actuaciones con figuras como Palito Ortega y Chico Novarro, experiencias que considera verdaderos privilegios de su recorrido artístico.
Mucho más que una imitación
Otro de los aspectos que distingue a Fernando Samartin es el trabajo que realiza para recuperar no solamente la voz de Sandro, sino también sus movimientos, gestos, miradas y particular manera de comunicarse con el público.
Sin embargo, reconoció que reproducir el despliegue corporal del Gitano constituye uno de sus mayores desafíos.
“Sandro era un gran bailarín, tenía una musicalidad impresionante. Nunca había estudiado canto ni baile, era algo completamente natural. Yo tuve que estudiar mucho y sigo tomando clases de canto todas las semanas”, explicó.
Para Samartin, Sandro tenía una capacidad interpretativa que trascendía su voz.
“Tenía musicalidad hasta en los dedos. Las manos, las miradas, todo lo que hacía era impresionante”, destacó.
Esa admiración se transforma en el escenario en una interpretación que busca recuperar la esencia del artista sin perder de vista la emoción que sus canciones generan.
Corrientes se prepara para una noche de recuerdos y emociones
Con una trayectoria de más de 23 años dedicada a mantener viva la obra de Sandro, Fernando Samartin regresará a Corrientes con una propuesta que combina nostalgia, romanticismo y una producción musical de gran despliegue.
La presentación del 7 de noviembre en el Teatro Oficial Juan de Vera será una oportunidad para reencontrarse con canciones que marcaron distintas generaciones y descubrir por qué la figura del Gitano continúa despertando admiración entre públicos de todas las edades.
“Estoy muy feliz de volver a Corrientes. Hace dos o tres años que no voy y tengo muchísimas ganas de reencontrarme con ese público que siempre me recibió tan bien”, expresó.
Y dejó una invitación que resume el espíritu de “Culto Gitano”: compartir el espectáculo en familia, especialmente con aquellas personas para quienes las canciones de Sandro forman parte de su propia historia.
Porque, como quedó reflejado durante la entrevista con Radionord, hay canciones que no solamente se escuchan: también permiten volver a encontrarse con los recuerdos, los afectos y las emociones de toda una vida.




