Llegó el momento más triste para Karina Mazzocco y todo su equipo de trabajo: decirle adiós en forma definitiva a A la tarde.
Tras cinco años ininterrumpidos en la pantalla de América TV, el ciclo llegó a su final definitivo envuelto en un clima de absoluta incomodidad y escándalo.
Luego de la fuerte polémica que se desató en los pasillos del canal al conocerse el levantamiento, sumado al tenso cruce público que la conductora mantuvo con Mariana Fabbiani por los horarios de la grilla, Mazzocco decidió retirarse con la frente en alto.
Lejos de apelar al clásico discurso políticamente correcto de agradecimiento, la modelo abrió el juego con sus panelistas y se despachó con munición pesada contra el canal.
Dejando de lado la lógica angustia por el fin de una fuente de trabajo, Karina se tomó unos minutos para reflexionar sobre lo que descubrió en este último tramo del programa, justo cuando las planillas de audiencia dejaron de acompañar al formato.
Ante la consulta del panelista Luis Bremer sobre la principal enseñanza que le dejaba este proyecto, la conductora fue letal: “La frase que define es que yo perdí la inocencia del negocio de la tele”.
“Entré en una trama y empecé a verle los hilos a los que mueven, a los que deciden las cosas que pasan… Así que, en primer lugar, eso. No es poca cosa, porque perder la inocencia es algo muy fuerte y muy profundo”, lanzó sin filtros, apuntando directamente a la mesa del directorio de América.
El momento más álgido de la tarde se vivió cuando Santiago Sposato metió el dedo en la llaga y le preguntó sin vueltas por el factor del rating. “Vos sabés que si algo no funciona, tenés que decir chau”, dijo, provocando una tajante reacción de la líder del programa.
Mazzocco no esquivó el bulto respecto al fracaso de la última mutación del ciclo, pero denunció que las autoridades de la emisora no le permitieron corregir el rumbo a tiempo.
“Cuando cambiamos el formato y decidimos ir por el lado de las historias de vida, siempre tuvimos el apoyo del canal y supimos que había riesgos; veníamos a proponer algo diferente. No funcionó, claramente”, expresó.
“Pero tampoco tuvimos el suficiente tiempo de reacción para volver al espectáculo puro, que evidentemente es lo que la gente quiere ver en ese horario”, reclamó sobre la falta de cintura que le otorgaron desde la gerencia de programación.
A corazón abierto, la animadora confesó lo difícil que fue procesar la noticia en el plano personal antes de salir a dar la cara en el vivo de cada día.
“Obviamente entiendo que esto funciona a través del rating, pero para mí fue muy doloroso enterarse de que el programa tenía los días contados. Muchas veces en mi casa dije ‘hoy no voy’. Fue muy importante para mí duelar internamente la idea de que no iba a tener más A la tarde, en lugar de venir, enojarme y pegar un portazo”, concluyó Mazzocco, cerrando una etapa histórica de su carrera.




