Las mujeres que conducen el carnaval reunidas en una misma mesa

Susana “Colo” Pereyra, de Copacabana; Andrea Iriondo, vicepresidenta de Ará Berá; Shirley Serra, presidenta de Arandú Beleza; y Nerina Longa, dirigente de Sapucay, compartieron una extensa charla en RadioNord por el Día del Comparsero. Antes de ocupar lugares de conducción, las cuatro vivieron la fiesta desde la calzada. Recordaron sus comienzos, homenajearon a quienes construyeron el carnaval y hablaron de los desafíos que hoy implica conducir instituciones que ya trabajan rumbo a 2027.

El Día del Comparsero dejó en RadioNord una imagen que también habla del presente del Carnaval de Corrientes: cuatro mujeres vinculadas a la conducción de las cuatro grandes comparsas de la ciudad, reunidas alrededor de una misma mesa y participando activamente de las decisiones que marcarán el rumbo de la fiesta.

Susana “Colo” Pereyra, por Copacabana; Andrea Iriondo Rasmussen, vicepresidenta de Ará Berá; Shirley Serra, presidenta de Arandú Beleza; y Nerina Longa, dirigente de Sapucay, protagonizaron una extensa conversación que permitió conocer no solamente a las dirigentes, sino también a las comparseras que fueron —y siguen siendo— detrás de cada cargo.

La postal adquiere una dimensión especial: cuatro mujeres tienen hoy responsabilidades centrales en las instituciones protagonistas de la máxima competencia del carnaval capitalino. Cada una llegó por caminos diferentes, pero todas conocen la fiesta desde adentro. Desfilaron, ensayaron, bordaron, compartieron talleres y vivieron la adrenalina de la avenida antes de asumir el desafío de tomar decisiones.

La conversación atravesó recuerdos, fotografías de archivo, historias desconocidas y el homenaje a quienes hicieron posible que el Carnaval de Corrientes llegara hasta nuestros días. También puso sobre la mesa cuestiones del presente: cuánto cuesta montar una comparsa, las inscripciones, las presentaciones de temas, los pases de comparseros, las filtraciones y la exposición permanente que generan las redes sociales y los medios especializados.

Una fecha para honrar a quienes abrieron el camino

Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar el origen del Día del Comparsero y la tragedia de 1978 que involucró a integrantes de Ará Berá.

Andrea Iriondo remarcó que la fecha debía servir para mantener viva la memoria de aquellos comparseros y reconocer el camino que abrieron las generaciones anteriores.

“Ellos fueron los precursores, fueron los primeros integrantes en las filas de Ará Berá del Carnaval de Corrientes. Dejaron un legado y transmitieron esa alegría”, expresó.

La vicepresidenta de la comparsa del Rayo consideró que esa historia representa también una responsabilidad para quienes actualmente forman parte de la fiesta.

“No tenemos que dejar morir esa pasión y esa alegría por nuestro carnaval. Hay que honrarlos, no olvidarlos y seguir ese legado”, sostuvo.

“Colo” Pereyra y un recuerdo que todavía emociona

Susana “Colo” Pereyra aportó uno de los testimonios más personales de la charla. La dirigente de Copacabana contó que tenía apenas 17 años cuando compartió aquel viaje con integrantes de Ará Berá.

Recordó los días vividos juntos, las canciones, las excursiones y la convivencia entre ambas instituciones hasta que llegó la noticia del accidente.

“Fue muy doloroso. Yo tenía 17 años, había terminado mi secundaria, estaba feliz. Habíamos compartido muchísimo”, recordó.

Pereyra señaló que aquel episodio terminó marcando su vida y destacó una característica del carnaval de aquellos años: la cercanía existente entre las instituciones.

“En ese momento no había esa rivalidad. Nos quedamos todos atónitos. Había sido muy lindo compartir Copacabana y Ará Berá”, expresó.

Su recuerdo se extendió también a otros integrantes del carnaval que fallecieron a lo largo de los años y, particularmente, a las pérdidas que atravesó la familia carnavalera durante la pandemia.

La comparsera que se escapaba para desfilar

Las fotografías antiguas proyectadas durante la charla permitieron descubrir también una faceta desconocida de “Colo” Pereyra.

Había comenzado en Copacabana cuando tenía apenas nueve años y continuó desfilando incluso después de ingresar a la Policía. El inconveniente era que, durante las noches de carnaval, muchas veces debía cumplir servicio.

Entonces encontró una solución muy comparsera: se escapaba para desfilar.

Sus propias compañeras la cubrían mientras se cambiaba, ingresaba al corso y posteriormente regresaba al servicio. La aventura, claro, tenía consecuencias disciplinarias.

“Después me iba 15 días castigada con los bomberos”, contó entre risas.

Pereyra recordó además que llegó a desfilar estando embarazada. Aquella relación que comenzó durante su infancia permanece intacta: “Yo amo lo que hago, amo mis colores y mi comparsa”.

Andrea Iriondo: una vida atravesada por Ará Berá

Las imágenes llevaron también a Andrea Iriondo hacia sus primeros carnavales.

La actual vicepresidenta de Ará Berá contó que comenzó siendo muy pequeña y que su historia estuvo siempre atravesada por la comparsa y por su propia familia. Al observar fotografías de diferentes épocas recordó especialmente sus participaciones dentro de los grupos.

Nunca necesitó ser solista para disfrutar la avenida.

“A mí me gustaba bailar, pasar, divertirme. Íbamos a los ensayos, íbamos a bordar todas juntas y pasábamos toda la tarde. La verdad que era muy lindo”, recordó.

Su relato permitió recuperar otra dimensión de la vida comparsera: la que ocurre mucho antes de ingresar al corsódromo, alrededor de una mesa, entre bordados, ensayos, amigos y familias.

Shirley Serra: entró para reemplazar a una amiga y nunca más se fue

La historia de Shirley Serra tuvo un comienzo completamente diferente.

La actual presidenta de Arandú Beleza contó que jamás había planeado participar del Carnaval de Corrientes. Todo cambió en 2007, cuando sus hermanas le pidieron que reemplazara a una amiga que había viajado al Cosquín Rock.

Aceptó prácticamente sin saber qué le esperaba. “Fui, me puse el traje ahí antes de entrar, sin probarme. Jamás me había visto en un espejo cómo me quedaba puesto. Y así entré la primera vez”, recordó.La compa rsera a la que debía reemplazar finalmente no regresó y Shirley terminó realizando todo el carnaval. Al año siguiente ya confeccionó su propio traje. Con el tiempo ocupó diferentes lugares dentro de Arandú Beleza hasta llegar a conducir la institución.

“Me da mucho orgullo poder dirigir la comparsa en la que me crié, en la que me formé y con la que conocí el carnaval”, señaló.

Aunque actualmente concentra sus energías en la presidencia, tampoco cerró definitivamente la puerta a regresar a la calzada una vez concluida su etapa dirigencial.

Nerina Longa y el sueño que comenzó después de los 20

La historia de Nerina Longa demostró que tampoco existe una edad determinada para convertirse en comparsero.

Durante años quiso participar, pero su familia no estaba vinculada con la fiesta. Fue encontrando pequeñas oportunidades para acercarse hasta que, ya con más de 20 años, un tío muy querido la invitó a entrar.

Aquella experiencia cambió su relación con el carnaval.

Más adelante, cuando su tío ya no podía acompañarla, recibió un llamado de Horacio Gómez invitándola a participar de Sapucay.

“Para mí era como si me estuviera llamando Pancho Dotto”, recordó Longa para dimensionar lo que significó aquella convocatoria.

Terminó desfilando durante 12 años en Sapucay antes de comenzar su etapa como dirigente.

Y confesó que quedó una cuenta pendiente.

“A mí me hubiera gustado ser gran bastonera. Pedí un millón de veces y nunca me dieron”, contó entre risas.

Hoy asegura haber encontrado otra pasión dentro de la misma fiesta: la dirigencia.

“No concibo mi vida sin el carnaval”, resumió.

De comparseras a dirigentes

Las cuatro historias tienen un punto de encuentro: antes de tomar decisiones fueron comparseras.

Esa experiencia aparece ahora cada vez que deben resolver cuestiones que involucran a cientos de personas. Conducir una institución significa afrontar costos, contratar profesionales, organizar talleres, resolver diseños, conseguir recursos, montar eventos y contener las expectativas de los integrantes.

Serra resumió parte de esa transformación al recordar que, no hace tantos años, una presentación de tema podía limitarse prácticamente a una conferencia de prensa.

“Hoy las presentaciones de tema son otra cosa, son todo un evento”, señaló.

Escenografía, iluminación, sonido, espectáculos, coronaciones, producciones audiovisuales y contenido para redes sociales forman parte de una profesionalización que también incrementó considerablemente los costos.

El debate por las inscripciones y las entradas

Uno de los puntos que generó mayor intercambio fue precisamente el financiamiento de las instituciones.

Ará Berá confirmó que su presentación prevista para el 2 de octubre en el Teatro Vera tendrá entradas a la venta para quienes quieran presenciar el espectáculo desde el interior, mientras que también se dispondrá una pantalla en el exterior para seguir parte de la propuesta sin costo.

Iriondo explicó que detrás de una presentación existen gastos de sonido, iluminación, pantallas, logística y producción que la institución necesita afrontar.

La discusión alcanzó también a las inscripciones.

Arandú Beleza confirmó que cobra inscripción y explicó que, en determinados casos, ese aporte permite señar el trabajo de los talleres. Copacabana, en tanto, vinculará la incorporación a la adquisición de la remera oficial, mientras que Sapucay anunció una nueva jornada de inscripción para sus grupos.

Redes sociales, filtraciones y rumores

Las dirigentes también abordaron una problemática que creció al mismo ritmo que las redes sociales: la filtración de personajes, diseños, pases y decisiones internas antes de los anuncios oficiales.

Shirley Serra diferenció entre la opinión y aquellas versiones que terminan provocando conflictos dentro de una institución.

“Si es un comentario o una opinión, en lo particular no me molesta. Sí me molesta cuando es una opinión malintencionada”, señaló.

Nerina Longa planteó una preocupación similar: una versión sobre quién recibió primero determinado diseño puede generar entre los propios integrantes la sensación de que existen comparseros de mayor o menor importancia, cuando muchas veces el orden responde simplemente al proceso de trabajo de los equipos artísticos.

El debate terminó alcanzando también los conocidos “pases” de una institución a otra.

Más allá de las diferentes experiencias personales, apareció una coincidencia: la decisión final de dónde desfilar pertenece al comparsero.

Las comparsas aceleran rumbo a 2027

La reunión también dejó novedades concretas sobre lo que viene.

Copacabana confirmó para este sábado 26, desde las 22, en su galpón del corsódromo, la presentación de su propuesta para la próxima edición. También dará a conocer su nueva remera oficial.

Ará Berá prepara para el 2 de octubre en el Teatro Vera la presentación de su tema, con una propuesta que tendrá actividades tanto dentro como fuera del coliseo.

Sapucay, por su parte, realizará el sábado desde las 15 una jornada de inscripción para grupos y el domingo, desde las 17, un gran preensayo para celebrar el Día del Comparsero, con batería, sorteos y actividades rumbo a 2027.

Arandú Beleza continúa trabajando sobre su próxima puesta, mientras Serra destacó especialmente el momento institucional que atraviesa la comparsa y el trabajo que ya se desarrolla pensando en la próxima competencia.

Cuatro mujeres, cuatro comparsas y una misma pasión

Más allá de las anécdotas, las diferencias y las novedades rumbo a 2027, el encuentro dejó una fotografía significativa del momento que atraviesa el Carnaval de Corrientes.

Copacabana, Ará Berá, Arandú Beleza y Sapucay estuvieron representadas alrededor de una misma mesa por cuatro mujeres que hoy tienen responsabilidades centrales y participan de las decisiones que marcan el presente y el futuro de las instituciones más grandes de la fiesta.

Pereyra, Iriondo, Serra y Longa llegaron a esos lugares después de conocer el carnaval desde abajo. Fueron comparseras antes que dirigentes. Conocieron los ensayos, la confección de los trajes, las noches de desfile, la competencia, las alegrías y también las frustraciones.

Ahora transitan otra avenida: administrar, conseguir recursos, contener a cientos de integrantes, tomar decisiones, enfrentar críticas y transformar proyectos en espectáculos capaces de movilizar a miles de personas.

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