En diálogo con Radionord, la joven representante repasó la historia, los desafíos y la pasión que rodean a una de las fiestas populares más tradicionales del interior correntino, que este año celebró sus 65 años de trayectoria.
Curuzú Cuatiá vive el carnaval con una intensidad que pocas ciudades del interior pueden igualar. Así lo manifestó Magdalena López, actual Embajadora del Carnaval curuzucuateño, quien en una extensa entrevista con Radio Nord compartió detalles de su historia personal, el crecimiento de la fiesta y el significado profundo que tiene para ella esta tradición que lleva en la sangre.
“Es muy importante para mí poder estar acá y contar un poco acerca del carnaval de Curuzú, que es uno de los carnavales con más historia y más trayectoria dentro de la provincia, dentro del interior. Tiene más de 65 años de historia y año a año va creciendo”, expresó con orgullo.
Magdalena no es nueva en el mundo del carnaval. Con 18 años de experiencia dentro de la organización, su vínculo con esta manifestación cultural es hereditario.
“Hace 18 años que formo parte del carnaval, conozco este último periodo, pero mi mamá, mi abuela también estuvieron siempre y siempre formaron parte del carnaval. Ya viene de familia, es algo hereditario, y por ahí viene mi pasión”, relató.
Uno de los hitos más importantes de los últimos años fue la construcción del corsódromo local, un espacio que demandó un gran esfuerzo de adaptación para todos los actores de la fiesta.
“Hace 2 años que contamos con un corsódromo, la verdad muy lindo. Los invito a todos a que lo puedan conocer. ‘Sucursal del Cielo’ se llama nuestro corsódromo. Fue un desafío tenerlo, tanto para los bailarines como para las comparsas, que tuvieron que adaptarse, trabajar el doble para poder estar a la altura de semejante corsódromo. Y año a año sigue creciendo”, detalló.
Este año, además, se incorporó un nuevo elemento que sumó complejidad: “Se involucró lo que es el recubo para la Escuela de Samba. Eso también fue todo un desafío: practicar con los chicos el desplazamiento, la entrada, la salida, cuándo tiene que parar la comparsa para que ellos salgan”, agregó.
Magdalena forma parte de una comparsa con historia propia: 43 años de vida, nacida en el barrio Alberdi. “Nace a través de un grupo que se juntó en un cumpleaños y decidieron crear una comparsa, así como tantas historias”, recordó.
Su trayectoria dentro de la misma es ascendente y variada:
- 2018: Alegoría (traje que representa a la comparsa, lo ganó ese año)
- 2019: Reina Infantil
- 2020: Carnavalesco (alegoría en parte de mayores, también lo ganó)
- Bastonera de comparsa mayores
- 2023: Reina de Batería (puesto que también ganó)
- 2024: Embajadora (sin competir)
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Magdalena se refirió al poder transformador del carnaval en su vida personal, especialmente tras superar una dura etapa durante la pandemia.
“Creo que en el carnaval uno encuentra su identidad, encuentra una forma de ser, una forma de expresarse. Siempre digo: cada comparsero, cada bailarín, cada tallerista, todos los que forman parte del carnaval tienen una historia por detrás que la representan, la expresan a través del baile, a través del movimiento. El carnaval es, en ese sentido, muy sanador”, afirmó.
Y reveló una experiencia profundamente personal: “A mí, por lo menos personalmente, me sanó mucho en la adolescencia. En el COVID me dejó una secuela muy grande que me llegó a perder la movilidad de las piernas. Me hice muchos estudios neurológicos, no tenía nada, era todo somático. Ahí entendí que cuando la cabeza no está bien, el cuerpo tampoco. Mi cuerpo me estaba queriendo decir algo a través de las piernas, que es lo que yo utilizo para bailar”.
Fue entonces cuando decidió ponerle el pecho a la adversidad: “Me puse a reflexionar y dije: ‘El baile me va a sacar adelante, el baile es lo que va a hacer que yo vuelva a bailar. Quiero volver a estar en la avenida, quiero que la gente me vea y diga: ‘Qué lindo cómo salió esta chica adelante’. Y eso lo logré. Estoy muy contenta”.
La Embajadora también se refirió a un tema sensible dentro del mundo del carnaval: las críticas y las inseguridades que enfrentan quienes deciden subirse a la avenida.
“Sé que también hay muchas personas detrás que están sufriendo, que por ahí no salen al carnaval por alguna inseguridad o algún miedo. Muchos temen al ‘qué dirán’, al ‘cómo me verán’. Las personas siempre pensamos ‘¿qué piensa el otro de mí?’. Eso es algo básico que todos tenemos. Pero creo que uno debe tener seguridad en sí mismo. Yo, si bien ahora soy embajadora, también tengo mis inseguridades. No es solamente ponerme un traje y salir, porque hay todo un año detrás”, explicó.
Sobre las críticas, fue tajante: “Durante el carnaval se reciben críticas, pero uno ve qué tomar y qué no. Las críticas constructivas son muy aceptables, pero las destructivas ya no, porque destruyen el carnaval”.
Con el objetivo de dar a conocer el costado humano de la fiesta, Magdalena y el resto de los embajadores lanzaron una cuenta dedicada a visibilizar estas historias.
“Este año decidimos hacer una cuenta de embajadores justamente para poder visibilizar un poco más acerca de este tema: las críticas en el carnaval, las inseguridades. Yo también por mi cuenta de Instagram subo bastante expresando mi historia personal, y muchas chicas me escribieron contándome lo que les pasaba, que querían clases conmigo para poder superarse y perder ese miedo de salir a bailar, de salir a disfrutar el carnaval”, contó.




