Malvinas, memoria y fe: El llamado a la gratitud y al acompañamiento en Jueves Santo

En el Día de los Veteranos y Caídos en la Guerra de Malvinas, monseñor José Adolfo Larregain, arzobispo de Corrientes, expresó en Radionord una profunda reflexión que unió la memoria histórica con el sentido espiritual.

En una jornada cargada de simbolismo, el prelado destacó la importancia de recordar a quienes dieron su vida por la patria, así como a aquellos que combatieron o contribuyeron desde distintos lugares en la defensa de los intereses nacionales.

Larregain subrayó que esta fecha invita no solo a la evocación de los caídos, sino también al reconocimiento de quienes regresaron marcados por la guerra. “Han quedado heridos para su vida, estigmatizados”, señaló, haciendo hincapié en las secuelas físicas, emocionales y sociales que aún perduran en muchos veteranos y sus familias. En este sentido, remarcó la necesidad de sostener una memoria activa que no se limite al homenaje, sino que se traduzca en acciones concretas de acompañamiento.

La coincidencia con el Jueves Santo, día en que la tradición cristiana recuerda el gesto del lavatorio de los pies, aportó un significado adicional a sus palabras. El arzobispo interpretó este gesto como un llamado al servicio, la humildad y el cuidado del prójimo, valores que consideró fundamentales para acompañar a quienes llevan las huellas del conflicto bélico. “Es un gesto que nos invita al reconocimiento y a la gratitud”, expresó.

Asimismo, Larregain hizo especial referencia al impacto que la guerra tuvo en la provincia de Corrientes. Recordó que muchos correntinos formaron parte del conflicto y que “hay sangre correntina que ha sido regada y sembrada en ese territorio”, en alusión a las Islas Malvinas. Esta realidad, afirmó, imprime un compromiso aún mayor en la comunidad local para mantener viva la memoria y brindar apoyo a los afectados.

El arzobispo convocó a la oración por los caídos y a renovar el compromiso colectivo con quienes cargan las consecuencias de aquel episodio doloroso de la historia argentina. En un día que conjuga memoria, fe y reflexión, sus palabras resonaron como un llamado a la empatía, la unidad y la construcción de una sociedad que no olvide, pero que también sepa acompañar y sanar.

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