El reconocido economista dialogó en exclusiva con Radionord y dió su mirada respecto a la situación económica argentina. El crecmiento y la caída de diferentes sectores y el desarrollo de la inflación en el país.
De acuerdo con Fernando Marengo, la economía argentina se encuentra actualmente atravesando un proceso heterogéneo derivado de un cambio de modelo. Dentro de esta dinámica, el economista destaca que “hay sectores que crecen y sectores que caen”. Al profundizar en este aspecto, señala que el sector industrial es el que sufre la mayor contracción, ubicándose “casi 20% por debajo de su récord histórico”, el cual se había alcanzado en el año 2011.
Para Marengo, la contracción se concentra específicamente en “los sectores sustitutivos de importación y lo relacionado con el sector de la construcción”. Desde su perspectiva, esta situación es un reflejo directo del agotamiento de un esquema que ha primado a lo largo de las últimas décadas en el país, donde “todos los negocios eran financieros” y la persistente inflación funcionaba como un mecanismo que “licuaba los salarios, la deuda, los intereses y los proveedores”, ocultando las deficiencias estructurales.
Frente al panorama actual de desaceleración inflacionaria, el analista plantea que las distorsiones empiezan a quedar en evidencia. De esta manera, argumenta que “cuando te baja la inflación… la única forma de ser rentable es ser productivo”. Bajo esta premisa, la economía argentina se ve obligada a afrontar una transición profunda, dado que el país arrastra un largo período en el cual el esquema económico general “no incentivaba la productividad”, sino que priorizaba la especulación financiera.
Finalmente, el economista describe una marcada división dentro de las actividades productivas locales ante las nuevas reglas de juego, identificando tres grandes grupos en la Argentina actual. Por un lado, se encuentran los sectores inherentemente competitivos como la agroindustria, el petróleo y la minería; por el otro, aquellas empresas que deben reconvertirse e invertir para ganar eficiencia; y, por último, un tercer grupo de sectores que “nunca fue productivo y que vivió de un modelo que distorsionaba la asignación de recursos”.




