La menopausia continúa siendo un tema rodeado de mitos, desinformación y silencios, pese a tratarse de una transición biológica natural en la vida de las mujeres. Lejos de ser una enfermedad, representa el cierre de la etapa reproductiva y el inicio de un nuevo ciclo que requiere información clara, acompañamiento médico y estrategias de cuidado integral para garantizar bienestar y calidad de vida.
De acuerdo con la ginecóloga Valeria Valko, profesional de OSPEDYC, el diagnóstico de menopausia se establece cuando la menstruación desaparece durante 12 meses consecutivos en mujeres mayores de 45 años. Este proceso se produce por el cese de la función ovárica, lo que genera una disminución en la producción de hormonas clave como el estrógeno y la progesterona, impactando en múltiples funciones del organismo.
Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud, para 2025 más de 1.000 millones de mujeres en el mundo estarán atravesando la menopausia, mientras que en Argentina la cifra ronda los 5 millones. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los sofocos, la sudoración nocturna, los trastornos del sueño, los cambios de ánimo y la sequedad vaginal, manifestaciones que, si bien son comunes, no deben ser naturalizadas ya que existen tratamientos eficaces para aliviarlas.
Especialistas remarcan que la menopausia también implica cambios a nivel cardiovascular, óseo y emocional, por lo que resulta clave reforzar los controles médicos y adoptar hábitos saludables. Una alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico —tanto aeróbico como de fuerza—, evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol son pilares fundamentales. Además, existen diversas alternativas terapéuticas, tanto hormonales como no hormonales, que deben ser indicadas de manera personalizada para transitar esta etapa con salud y bienestar.




