En Radinord, el director del Instituto de Medicina Regional, Luis Merino, advirtió sobre el crecimiento de bacterias resistentes a los antimicrobianos, un fenómeno que preocupa a la comunidad científica internacional y que ya impacta en la región.
El especialista participó recientemente de una disertación en Asunción, Paraguay, donde presentó investigaciones vinculadas a la presencia de estas bacterias no solo en personas, sino también en animales de cría, el agua y el ambiente.Merino explicó que el problema está estrechamente ligado al uso indiscriminado de antibióticos tanto en la medicina humana como en la veterinaria. “Las bacterias están en todos lados y el uso incorrecto de antibióticos genera una presión selectiva que permite que sobrevivan y se multipliquen las más resistentes”, señaló.
En ese sentido, remarcó que muchas veces se consumen antibióticos sin necesidad, especialmente ante infecciones virales como la gripe o dolores de garganta, donde estos medicamentos no tienen efecto. “El antibiótico no vuelve resistente a la bacteria, sino que elimina las sensibles y deja proliferar las resistentes”, explicó.
El director del Instituto también hizo foco en prácticas comunes que agravan el problema, como interrumpir tratamientos antes de tiempo o compartir medicación sobrante con otras personas. “No completar los tratamientos o automedicarse favorece aún más la resistencia bacteriana”, advirtió. Además, subrayó la importancia del enfoque de “Una sola salud”, promovido por la Organización Mundial de la Salud, que integra la salud humana, animal y ambiental. “Estamos todos interconectados, por eso las bacterias resistentes pueden transmitirse desde animales o el ambiente hacia las personas”, indicó.
Durante la entrevista, Merino también cuestionó la desinformación en redes sociales, donde circulan consejos médicos sin respaldo científico. “Muchas personas creen más en lo que ven en plataformas digitales que en profesionales de la salud, porque reciben mensajes simples o lo que quieren escuchar”, afirmó.En ese contexto, se mostró a favor de regulaciones más estrictas sobre la difusión de contenidos sanitarios, destacando la necesidad de que la información esté respaldada por evidencia científica y profesionales capacitados.




