Murió Hugo Flores. El chamamé correntino despide a una de sus grandes voces

El cantante, guitarrista y compositor falleció a los 70 años, dejando una trayectoria de más de cinco décadas. Integró el Cuarteto Santa Ana, el Trío Corrientes y Renacer, y fue uno de los fundadores de Amandayé. En entrevistas recuperadas de distintos archivos, el artista había compartido sus recuerdos, sus búsquedas musicales y el orgullo de compartir escenarios con su hijo.

Hay voces que se vuelven parte de la identidad de una tierra. Que acompañan reuniones familiares, noches de festivales, encuentros de amigos y esos momentos en los que una guitarra alcanza para despertar recuerdos. La de Hugo Flores fue una de ellas.

El chamamé correntino perdió este domingo 18 de octubre a uno de sus intérpretes más reconocidos. Hugo Tomás Flores falleció a los 70 años, dejando una extensa trayectoria como cantante, guitarrista, autor y compositor, además de una participación fundamental en conjuntos que marcaron distintas épocas de la música del Litoral.

Su partida generó pesar entre músicos, colegas y seguidores de un género al que dedicó prácticamente toda su vida. Su nombre quedó especialmente asociado a Amandayé, el conjunto que fundó en 1998 junto a Hugo Scófano y Pedro del Prado, y que se convirtió en una referencia por sus armonías vocales y su particular manera de interpretar el chamamé.

De San Cosme a los grandes escenarios

Hugo Flores nació el 12 de octubre de 1956 en el paraje Santo Domingo, departamento de San Cosme, provincia de Corrientes.

Creció rodeado de música. Su padre, Tomás Flores, era acordeonista, mientras que sus hermanos Ignacio y Mauricio habían formado parte de los primeros tiempos de Los Hermanos Barrios.

A los 14 años comenzó a tocar una guitarra prestada por un vecino. Poco después, sus hermanas le regalaron su primer instrumento, un gesto familiar que terminaría acompañando el nacimiento de una extensa carrera artística.

En 1973 ganó el primer premio como solista vocal en el Certamen Interbarrios, dirigido por Jacinto Mamuth, interpretando las canciones Caraí Pujol y Merceditas.

Aquel joven que comenzaba a descubrir los escenarios se convertiría, con el paso de los años, en uno de los cantores más respetados del chamamé.

En 1979 fue convocado por Carlos Talavera para incorporarse al legendario Cuarteto Santa Ana, fundado por Ernesto Montiel. Allí realizó sus primeras grabaciones profesionales.

Dos años después ingresó al Trío Corrientes, junto al bandoneonista Ricardo Scófano, participando de una etapa que dejó registros discográficos como Guitarras al viento.

En 1990 regresó a la actividad musical con el Grupo Renacer, donde compartió escenarios y grabaciones con músicos como Hugo Scófano y Pedro del Prado.

Pero sería a fines de aquella década cuando comenzaría uno de los capítulos más importantes de su vida.

Amandayé y la necesidad de encontrar un sonido propio

En 1998, Flores, Scófano y Del Prado decidieron iniciar una nueva experiencia musical. Así nació Amandayé, un conjunto que apostó por las armonías vocales y una mayor libertad instrumental.

En una entrevista publicada por Corrientes Chamamé el 10 de octubre de 2007, Flores explicó que la decisión de abandonar Renacer y formar una nueva agrupación estuvo relacionada con la necesidad de encontrar otros caminos musicales.

“Queríamos darle otro tinte, que vuelen un poco más los instrumentos”, recordó entonces.

El cantante consideraba que la nueva formación les había permitido superar algunas estructuras tradicionales y establecer una relación diferente con el público.

Para Flores, la comunicación con la gente era una parte fundamental de cada presentación. La posibilidad de compartir las canciones, de generar cercanía y de hacer participar al público representaba uno de los mayores logros del conjunto.

Aquella búsqueda se convirtió en una marca distintiva de Amandayé, que desarrolló una propuesta reconocible dentro del chamamé contemporáneo.

La historia detrás del nombre que los identificó

Flores reveló una anécdota poco conocida sobre el nacimiento del nombre Amandayé.

Los músicos tenían una decisión tomada: querían que el conjunto llevara un nombre en guaraní, profundamente vinculado con la identidad correntina.

“Sí o sí queríamos una identidad guaraní”, expresó.

Durante varias reuniones en la casa de Hugo Scófano, familiares y amigos aportaron diccionarios, libros y posibles denominaciones, pero ninguna terminaba de convencerlos.

Finalmente decidieron consultar al poeta Pocho Roch, quien les propuso Amandayé, expresión relacionada con una antigua tradición de los sabios guaraníes que interpretaban los mensajes de la lluvia.

Lo sorprendente ocurrió pocos días después, cuando Pedro del Prado conversó casualmente con el poeta Cacho Vedoya frente al Teatro Vera. Sin conocer la sugerencia anterior, Vedoya propuso exactamente el mismo nombre.

La coincidencia terminó de convencer a los integrantes.

Para Hugo Flores, aquella historia explicaba el profundo significado que el nombre tenía para todos ellos.

Amandayé, Lo que dice la lluvia, terminaría convirtiéndose en una de las denominaciones más reconocidas del chamamé contemporáneo.

El orgullo de compartir la música con su hijo

Uno de los momentos más emotivos de la trayectoria de Flores fue la incorporación de su hijo Rodolfo a la actividad musical.

En la entrevista de 2007, el cantante habló sobre la llegada de una nueva voz a las grabaciones de Amandayé y la posibilidad de compartir una experiencia artística familiar.

Según registró aquella publicación, al preguntarle por la incorporación de su hijo, a Hugo Flores se le dibujó una amplia sonrisa antes de responder, con humor: “No sé de dónde sacó semejante cosa”.

Detrás de aquella expresión estaba el orgullo de un padre que veía continuar una tradición familiar vinculada con la música.

Rodolfo se incorporó progresivamente a las grabaciones y presentaciones del conjunto, aportando su voz y su trabajo como bajista.

Años después, padre e hijo también compartirían una nueva etapa artística en el proyecto solista de Hugo Flores.

Una carrera construida con esfuerzo y convicción

La historia de Amandayé también estuvo marcada por el trabajo independiente y el esfuerzo de sus integrantes para sostener una propuesta artística propia.

En mayo de 2014, durante una entrevista con El Litoral, Flores se refirió a las dificultades que enfrentaban para difundir sus producciones discográficas.

Hablaba entonces de Pasión Correntina, uno de los trabajos más importantes del conjunto.

“Fue un trabajo que lo hicimos todo a pulmón”, explicó, al señalar las dificultades que representaba promocionar un disco sin el respaldo de una productora nacional.

A pesar de esos obstáculos, Amandayé logró consolidar una importante convocatoria en escenarios de Corrientes, otras provincias argentinas y países del exterior.

Entre sus experiencias internacionales se destacaron las presentaciones en Estados Unidos, que permitieron llevar su propuesta musical más allá de las fronteras del país.

En 2018, ya en su etapa solista, Flores anticipaba un concierto en la Legislatura correntina, donde recorrería canciones de las distintas agrupaciones que había integrado.

Definió aquella presentación como un espectáculo intimista, pensado para reencontrarse con las obras que habían acompañado su carrera.

Era también una manera de resumir musicalmente su propia historia.

Una vida dedicada al chamamé

A lo largo de más de cinco décadas, Hugo Flores participó en algunas de las agrupaciones más importantes de la música correntina.

Con el Cuarteto Santa Ana conoció la experiencia de integrar una formación histórica. Con el Trío Corrientes profundizó su relación con el chamamé tradicional. Con Renacer comenzó una búsqueda que alcanzaría una expresión particular en Amandayé.

Como solista continuó desarrollando su identidad artística, recuperando clásicos del repertorio regional y presentando nuevas interpretaciones.

Su legado incluye grabaciones, composiciones y, especialmente, una manera de entender la música basada en el respeto por la tradición y la necesidad de seguir creando.

En aquella entrevista de 2007, al reflexionar sobre la evolución artística de Amandayé, Flores dejó una frase que hoy adquiere un significado especial:

“Seguimos buscando darle otro tinte a la música”.

Esa búsqueda permanente fue una de las características de su recorrido.

Hugo Flores perteneció a una generación que recibió la herencia de los grandes maestros del chamamé y encontró la manera de proyectarla hacia nuevos públicos.

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