El director de Recursos Naturales de Corrientes, Agustín Portela, defendió las recientes medidas de control y restricción pesquera implementadas en el río Paraná y aseguró que las concentraciones de peces observadas en los últimos días responden a factores naturales vinculados a la creciente, las bajas temperaturas y el período migratorio de las especies.
En declaraciones a Radionord, el funcionario explicó que los cardúmenes de dorados, surubíes y otras especies se desplazan aguas arriba impulsados por su instinto reproductivo.”Creemos que la crecida del río, la altura del agua y el frío hacen que el pez migre aguas arriba para desovar. Cuando el pescado migra deja de alimentarse y se concentra en garantizar la supervivencia de la especie”, señaló.
Portela recordó que este fenómeno no es nuevo y que ya se había registrado en anteriores ediciones de la Fiesta Nacional del Surubí en Goya, cuando las condiciones climáticas y la creciente provocaron importantes movimientos de peces en distintas zonas del Paraná.
Controles y polémica
El titular de Recursos Naturales reconoció que las medidas de control generan malestar en algunos sectores vinculados a la actividad pesquera, pero sostuvo que son necesarias para preservar el recurso.”Todos quieren ir a pescar en la pecera. Cuando hay concentraciones de peces y se aprovecha esa situación, ya no hablamos de pesca deportiva sino de depredación”, afirmó.
En ese sentido, destacó los operativos realizados junto a organismos provinciales y fuerzas de seguridad para combatir la pesca furtiva, especialmente en sectores cercanos a Bellavista y en zonas limítrofes con Santa Fe y Paraguay.Además, remarcó que gran parte de las denuncias por infracciones provienen de la propia ciudadanía. Como ejemplo, mencionó el caso de una vecina de Paso de la Patria que filmó a un pescador extrayendo ejemplares de dorado por debajo de las medidas permitidas y envió las imágenes a las autoridades.
La presión sobre el río
Durante la entrevista, Portela analizó el impacto de las distintas actividades que ejercen presión sobre el ecosistema del Paraná, entre ellas la pesca comercial, la deportiva y el turismo vinculado a la pesca.El funcionario advirtió que el aumento de embarcaciones, guías de pesca, operadores turísticos y pescadores deportivos incrementa la presión sobre las poblaciones de peces.
“Si no cuidamos el recurso, deja de ser sustentable. Hay zonas donde prácticamente ya no se encuentran ejemplares porque la presión de pesca es muy alta”, sostuvo.Asimismo, reconoció que la pesca con mallones representa un desafío para la conservación, aunque aclaró que la provincia busca mantener estable la cantidad de redes habilitadas y controlar que no aumente el esfuerzo pesquero.Según indicó, actualmente existen entre 700 y 800 pescadores comerciales registrados, aunque una parte importante de ellos no desarrolla actividad efectiva en el río.
La piscicultura como alternativa
Portela planteó que una de las soluciones de fondo para disminuir la presión sobre los recursos naturales es fomentar la piscicultura como actividad económica.A su criterio, el desarrollo de criaderos de peces permitiría ofrecer nuevas oportunidades laborales a pescadores comerciales y generar una producción sustentable destinada al consumo.
“La piscicultura es una actividad rentable y con gran demanda. Lo que falta es instrumentarla, capacitar a la gente y demostrar que puede convertirse en una alternativa económica real”, explicó.El funcionario destacó que provincias como Misiones, Chaco y Formosa ya cuentan con experiencias exitosas en la materia y aseguró que Corrientes trabaja para fortalecer este sector.




