En diálogo con Radionord, el vocero de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, Salvador Femenia, describió un panorama complejo para las PyMES en Argentina, con indicadores que reflejan una sostenida contracción del consumo.
Femenía señaló que, según el último informe correspondiente a marzo, las ventas minoristas registraron una caída interanual del 0,6%. Si bien se trata de una baja más leve que en meses anteriores, el dato se inscribe en una tendencia preocupante: ya son 11 meses consecutivos de retracción.“El número es preocupante por su persistencia”, explicó el vocero de CAME, quien vinculó esta situación con la caída en la recaudación y la merma del consumo. En ese sentido, remarcó el impacto del IVA como indicador clave de la actividad económica.
Femenia sostuvo que el actual escenario se suma a un contexto previo ya desfavorable, marcado por dos años de caída durante el gobierno de Alberto Fernández. “No se le encuentra la vuelta al crecimiento”, afirmó, y advirtió que, si bien algunos sectores muestran mejoras, ese crecimiento no se traduce en beneficios para las pymes ni en mayor empleo.El dirigente empresario también se refirió a las declaraciones del presidente Javier Milei sobre la necesidad de reconversión empresarial. En ese marco, reconoció que algunas firmas lograron adaptarse —incluso pasando de la producción a la importación—, pero aclaró que no todas cuentan con el capital o las condiciones necesarias para hacerlo.
Además, destacó que muchos comercios ya aplicaron ajustes internos, como reducción de personal y recorte de costos, aunque enfrentan dificultades para adaptarse al crecimiento del comercio electrónico.En cuanto a los rubros más afectados, indicó que la caída se siente con mayor fuerza en los sectores no esenciales. Mientras que alimentos e indumentaria registraron bajas más moderadas, otros como bazar, decoración, muebles y perfumería sufrieron caídas mucho más pronunciadas, lo que evidencia un cambio en las prioridades de consumo.
Entre las causas de la retracción, Femenia mencionó la pérdida del poder adquisitivo, con salarios que vienen ajustándose por debajo de la inflación, el aumento de tarifas de servicios públicos y un creciente nivel de endeudamiento de los consumidores.“Hay menos dinero en el bolsillo y más obligaciones”, resumió. A esto se suma el peso del financiamiento, que durante gran parte del último año presentó tasas elevadas, dificultando el acceso al crédito tanto para consumidores como para comerciantes.




