
Alejandro Amarilla (M.P. 2682), médico cardiólogo fue consultado por Nord24 sobre la relación entre ejercicio, musculación y salud cardiovascular.
El especialista explicó que, si bien la actividad física es considerada una herramienta fundamental para prolongar y mejorar la calidad de vida, el ejercicio de alta intensidad y competitivo puede representar un riesgo en personas con factores cardiovasculares no detectados.
Amarilla se refirió al caso de un hombre de 36 años que sufrió una muerte súbita mientras disputaba un partido de fútbol. Según explicó, actividades como el fútbol competitivo implican esfuerzos de alta intensidad que pueden desencadenar un evento cardiovascular en personas que acumulan factores de riesgo como sedentarismo, sobrepeso, colesterol elevado, alimentación inadecuada, estrés o alteraciones del sueño. Aclaró además que tener un peso corporal adecuado no elimina el riesgo de enfermedad arterial.
El cardiólogo señaló que, en determinados casos, la ruptura de una placa de colesterol puede generar un coágulo que obstruya una arteria y desencadene una arritmia y un paro cardíaco. Por ese motivo, recomendó realizar controles médicos y, especialmente, corregir los factores de riesgo detectados mediante cambios en el estilo de vida. También remarcó la importancia de que quienes practican deportes de alta intensidad conozcan su estado cardiovascular.
Otro de los puntos destacados por Amarilla fue la necesidad de capacitar a la población en reanimación cardiopulmonar (RCP) y disponer de desfibriladores externos automáticos (DEA) en lugares donde puedan producirse emergencias. Explicó que, ante una pérdida de conocimiento compatible con una muerte súbita, las compresiones torácicas permiten mantener la circulación hasta la llegada del servicio de emergencia, mientras que un DEA puede analizar el ritmo cardíaco y efectuar una descarga cuando corresponde. Según sostuvo, estos equipos deberían estar disponibles en espacios públicos, establecimientos deportivos y canchas.
Finalmente, el especialista abordó la importancia del entrenamiento de fuerza para la salud cardiovascular. Señaló que durante años las recomendaciones se concentraron principalmente en la actividad aeróbica, como caminar o andar en bicicleta, pero que actualmente existe evidencia que destaca la necesidad de incorporar ejercicios de fuerza como parte de una estrategia integral para mejorar la salud y la longevidad.



