En una entrevista con la Redacción de Radionord, el bioquímico Luis Merino, director del Instituto de Medicina Regional de la UNNE, destacó un avance crucial en la lucha contra la resistencia bacteriana.
La incorporación de la combinación de Cefiderocol (ceferonam) con Avibactam al arsenal terapéutico del país es un descubrimiento importante. Este nuevo fármaco representa una “llave” para tratar infecciones que, hasta hoy, no tenían respuesta médica disponible.
Una herramienta contra las bacterias multirresistentes
Merino explicó que la aparición de las llamadas “superbacterias” ha puesto en jaque a los sistemas de salud. Estas bacterias han desarrollado mecanismos para destruir los antibióticos o impedir que actúen.
“Esta noticia significa que los médicos ahora tienen una llave para abrir una puerta que estaba trabada”, señaló Merino. El fármaco está diseñado específicamente para combatir bacterias Gram negativas, responsables de cuadros graves como neumonías intrahospitalarias, donde la mortalidad solía ser extremadamente alta por la falta de opciones efectivas.
Uso exclusivo y diagnóstico preciso
Es importante destacar que este medicamento no es de venta libre ni para uso ambulatorio. El Dr. Merino fue enfático en varios puntos para la comunidad: Uso Hospitalario: Se utiliza exclusivamente tras un cultivo que confirme que la bacteria es resistente a otros fármacos. No apto para virus: No sirve para gripes ni dolores de garganta comunes. Usarlo de forma incorrecta podría generar nuevas resistencias, perdiendo esta valiosa herramienta. Perfil de Seguridad: A pesar de su potencia contra las bacterias, es “amigable” con el organismo del paciente, manteniendo un alto perfil de seguridad.
La “Carrera contra el reloj” y el rol del ciudadano
El titular del Instituto de Medicina Regional advirtió que Argentina, al igual que el resto del mundo, atraviesa una situación crítica de multirresistencia en clínicas y hospitales. Ante este panorama, hizo un llamado a la responsabilidad social: “Lo más poderoso que podemos hacer como ciudadanos es no automedicarnos. No debemos tomar antibióticos porque nos sobraron o porque alguien nos los prestó. Siempre hay que terminar el tratamiento completo, incluso si ya nos sentimos bien”.
Un paso adelante en la ciencia
Para Merino, este avance es una prueba del esfuerzo científico global, pero recordó que la lucha continúa. “Estamos en una carrera contra el reloj. El siguiente paso es seguir investigando y, sobre todo, mejorar la rapidez de los diagnósticos para que los médicos puedan actuar lo antes posible”, concluyó.




