Tata Forte: “Son chicos con muchas ganas, pero no tienen experiencia”

El reconocido realizador de vestuario y socio de Sapucay, anticipó en Radionord el taller gratuito de plumas artificiales que dictará este sábado desde las 10 en el Museo del Carnaval. Pero la charla fue mucho más allá de las técnicas del vestuario: habló de su distanciamiento de la comparsa, cuestionó decisiones de la actual conducción y reflexionó sobre los errores que también cometió en años de fuerte exposición carnavalera. “Si me convocan, por supuesto. Yo soy un profesional”, aseguró.

Entre tijeras, plumas, diseños y muchas horas de taller, Sebastián “Tata” Forte construyó buena parte de su historia dentro del Carnaval de Corrientes. Realizador de vestuario, formador y socio de Sapucay, conoce ese mundo desde un lugar que pocas veces se ve desde las tribunas: el del trabajo artesanal que comienza muchos meses antes de que un traje llegue al corsódromo.

Este sábado, parte de ese conocimiento estará al alcance del público. Forte confirmó en diálogo con RadioNord 97.3 que encabezará un taller gratuito de plumas artificiales en el Museo del Carnaval, a partir de las 10.

Será el segundo encuentro de estas características que desarrolla en el museo y tendrá una modalidad sencilla: no habrá que pagar ni realizar inscripción previa. Quienes quieran participar solamente deberán presentarse con una tijera con buen filo; los demás materiales serán provistos en el lugar.

“En dos horas hacen una boa y se van con el resultado”, explicó Forte, quien actualmente cumple funciones en el Museo del Carnaval después de haber formado parte de la Escuela de Carnaval, primero como profesor y posteriormente como director.

Plumas artificiales: no imitar, sino crear

Para Forte, trabajar con materiales artificiales no debería significar intentar copiar aquello que ofrece la naturaleza.

“La pluma artificial nunca va a reemplazar a una pluma natural”, sostuvo. Por eso, en sus talleres propone recorrer otro camino: utilizar las posibilidades del material para experimentar.

Su consejo a los alumnos es abandonar la obsesión por reproducir exactamente una pluma natural y apostar a la imaginación: trabajar con lunares, cuadros, diseños camuflados y distintas combinaciones que conviertan al material artificial en un recurso estético con identidad propia.

La misma filosofía aplica a la cantidad de plumas utilizadas en un traje.

“Para mí, mucha pluma no es sinónimo de que el traje sea lindo”, señaló. Una buena distribución, una paleta de colores acertada y el juego entre diferentes dimensiones pueden conseguir, según explicó, mejores resultados que simplemente acumular volumen.

“Uno tiene que perfeccionarse en un área”

La conversación también permitió ingresar en uno de los debates que atraviesan desde hace años a los talleres y equipos artísticos de las comparsas.

Forte se define específicamente como realizador de trajes. No se considera diseñador y tampoco trabaja estructuras de alambre. Para él, esa especialización es una virtud y no una limitación.

“Uno tiene que perfeccionarse en un área. No podemos hacer todo. Yo no puedo diseñar, soldar, emplumar, revestir y bailar”, afirmó.

Desde su mirada, uno de los problemas que aparecen dentro de algunas comparsas es la falta de especialización: personas que se destacan en determinado rubro y terminan asumiendo responsabilidades artísticas para las que quizás no poseen la misma preparación.

“Hay una falta de idoneidad, a veces, en algunos rubros. Son buenos diseñando y creen que son buenos dirigiendo un show, armando una coreografía o eligiendo la música”, planteó.

Sapucay, una historia atravesada por pertenencia y distancia

Pero hubo un momento de la entrevista en el que las técnicas quedaron a un costado y apareció inevitablemente Sapucay.

Forte es socio de la comparsa y participó durante años en diferentes etapas de su historia, aunque actualmente se encuentra alejado del trabajo cotidiano de la institución.

En la última elección interna apoyó la lista encabezada por Ariel, fundamentalmente por el equipo artístico que proponía. Mencionó, entre otros nombres, a Lucy Paz y Juan Carlos Maidana, y aseguró que aquella propuesta artística había despertado su entusiasmo.

También contó que antes de definir su voto mantuvo conversaciones con el otro sector y que algunas de las explicaciones que recibió respecto de la conformación del equipo terminaron de convencerlo de acompañar la propuesta opositora.

Su crítica a la actual conducción apunta especialmente a la experiencia.

“Son chicos que tienen muchísimas ganas, pero no tienen experiencia”, sostuvo Forte, quien consideró que determinadas responsabilidades dentro de una comparsa requieren un recorrido previo.

El dolor de los históricos y las listas de espera

Uno de los puntos que más lo preocupa tiene que ver con el lugar que ocupan quienes construyeron durante años una historia dentro de Sapucay.

Forte relató que recientemente conversó con una histórica integrante vinculada a la comparsa, cuya hija lleva más de dos décadas bailando, y que le habrían comunicado que no tenía lugar asegurado y quedaría en una lista de espera.

El realizador fue cuidadoso al aclarar que relataba aquello que le habían contado, pero sostuvo que, de confirmarse, sería una situación difícil de aceptar.

“Esas cosas para un comparsero que tiene muchos años son muy dolorosas”, expresó.

Y allí planteó uno de los debates más sensibles del carnaval actual: la incorporación de figuras provenientes de otras instituciones frente al reconocimiento de quienes llevan muchos años defendiendo los colores de una comparsa.

Forte no se manifestó contrario a sumar talentos externos. De hecho, recordó que él mismo impulsó en su momento la llegada de Aldana Tofalo luego de verla bailar en Chaco. Aquella decisión generó resistencias internas, pero la artista terminó convirtiéndose, según recordó, en una de las grandes figuras de aquella edición y obteniendo importantes reconocimientos.

Su criterio es claro: si se desplaza a alguien con veinte años de trayectoria para incorporar a una figura externa, esa incorporación tiene que significar un salto extraordinario de calidad.

“Hace rato estoy afuera de Sapucay”

Forte reconoció que su alejamiento no comenzó ahora.

“Yo hace rato estoy afuera de Sapucay”, expresó durante la entrevista.

Recordó sus años de colaboración y aseguró que trabajó durante mucho tiempo sin cobrar por la comparsa. Con el paso de las generaciones, sin embargo, comenzó a encontrarse con integrantes jóvenes que desconocían su recorrido y el de muchas otras personas que habían trabajado anteriormente por la institución.

También admitió que en otros momentos él mismo contribuyó al clima de enfrentamientos internos.

“Yo fui un pavo que acepté jugar ese juego”, reconoció al recordar críticas que había realizado contra personas a las que en realidad no conocía.

Hoy asegura encontrarse en otro momento. “Uno va creciendo, va viviendo el carnaval, va madurando con el carnaval”, reflexionó, explicando que intenta bajar el perfil polémico que lo caracterizó durante una etapa de su vida.

“No me gusta ver a Sapucay perder”

La distancia, sin embargo, no significa indiferencia.

Forte aseguró que mantiene comunicación con algunos integrantes y que incluso les envía trabajos y se pone a disposición, aunque señaló que actualmente no es convocado ni consultado por la conducción.

Durante el último carnaval realizó algunos vestuarios porque determinados talleristas no pudieron terminar los trabajos comprometidos y acudieron a él para resolverlos sobre la hora. “Llamalo al Tata, que te va a emplumar en un día”, recordó entre risas sobre alguno de aquellos pedidos.

¿Le duele estar lejos?

“Me dolió en un tiempo. Ahora tampoco podés vivir en el dolor”, respondió.

Pero inmediatamente apareció la frase que resume su vínculo con la institución: “A mí no me gusta ver a Sapucay perder”.

Y dejó abierta una puerta: “Si me convocan, por supuesto. Yo soy un profesional”.

Una mirada crítica sobre el presente

Forte considera que Sapucay atraviesa una etapa en la que existen aspectos por corregir. Habló de “desprolijidades”, grupos que en las primeras noches no terminan de mostrarse completos y una línea estética que, desde su perspectiva, todavía necesita consolidarse.

También remarcó la importancia del seguimiento de los diseños. Para el realizador, entregar un dibujo es apenas el comienzo: posteriormente debe existir una coordinación capaz de acompañar la transformación de ese papel en un traje real.

Y defendió el derecho de la comparsa y del diseñador a supervisar ese proceso.

“A mí, si me dan para hacer algo y quiere venir la comisión a mirar, yo le abro las puertas de mi taller”, aseguró. Incluso explicó que muchas veces un diseño necesita modificaciones al llevarlo del plano a la realidad, pero que esos cambios deben conversarse con quien concibió originalmente la propuesta.

Del corsódromo al Museo del Carnaval

Después de una charla cargada de recuerdos, autocrítica y opiniones sobre el presente de Sapucay, Forte volvió al punto de partida: transmitir un oficio.

Este sábado desde las 10, el Museo del Carnaval será nuevamente el escenario para compartir técnicas y secretos que habitualmente quedan puertas adentro de los talleres.

No habrá inscripción ni costo. Solamente será necesario llevar una tijera con buen filo.

El resto será aprender haciendo.

Porque para “Tata” Forte el carnaval también se construye así: cortando, emplumando, enseñando y transmitiendo a nuevas generaciones un oficio que, mucho antes de las luces del corsódromo, empieza sobre una mesa de trabajo.

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